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Cómo convertir una reunión de una hora en un documento de cinco minutos

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Fuente: Unsplash
Nacho Grosso
  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Septiembre trae la agenda llena de reuniones de arranque de curso, y con ellas vuelve el ritual de siempre. Alguien toma notas a medias, se le escapa la decisión que se tomó en el minuto veinte y al día siguiente nadie recuerda quién se comprometió a enviar qué documento. La inteligencia artificial ya ofrece una solución concreta a ese problema. No te ahorra la reunión en sí, pero sí el tiempo que se pierde después intentando reconstruirla.

Lo que ha cambiado en los últimos meses es que esta función ya no depende de instalar una aplicación aparte. Google, Microsoft y Zoom la han metido dentro de sus propias herramientas de videollamada, y junto a ellas han crecido asistentes independientes especializados en poco más que escuchar una reunión y devolver un documento útil.

Transcribir no es lo mismo que resumir

Conviene distinguir dos tareas que a menudo se mezclan. La transcripción convierte el audio en texto, palabra por palabra. El resumen es otra cosa, una segunda capa de inteligencia artificial que lee esa transcripción y extrae lo que de verdad importa, los acuerdos que se han cerrado, las tareas asignadas y los temas pendientes.

Casi todas las herramientas actuales hacen las dos cosas seguidas y solo enseñan el documento corto. Pero merece la pena saber que detrás queda la transcripción completa, porque es la que permite comprobar si el resumen se ha equivocado en algo antes de dar por buena una decisión que dependa de ese texto.

Las videollamadas que ya llevan la IA incorporada

Google la ha integrado en Meet a través de Gemini. La opción «Toma notas por mí» genera un documento en Google Docs con las notas y los próximos pasos sugeridos, y desde este mes también funciona en reuniones presenciales. Requiere una cuenta de Google Workspace o un plan de pago con Gemini incluido.

Fuente: Google

Microsoft Teams ofrece el Resumen de reunión, que en su versión básica ya reúne la grabación, la transcripción y los archivos compartidos en un mismo sitio. La parte con IA, con temas, capítulos y tareas de seguimiento automáticas, exige Teams Premium o una licencia de Microsoft 365 Copilot.

Zoom ha reorganizado su oferta de inteligencia artificial. Las funciones de transcripción y resumen que antes se agrupaban bajo la marca AI Companion ya vienen integradas de serie en los planes de pago de Zoom Workplace, sin coste añadido, mientras que ZoomMate es un producto nuevo y de pago aparte para tareas más ambiciosas, como convertir lo hablado en documentos o presentaciones.

Los asistentes que se cuelan como un participante más

Junto a estas opciones integradas sigue habiendo aplicaciones independientes, entre ellas Otter, Fireflies, Fathom o tl;dv, que se unen a la llamada como un participante más y graban desde fuera. Funcionan igual sea cual sea la plataforma de videollamada que use la empresa, y suelen repartir el resumen automáticamente por Slack, Notion o correo. La contrapartida es que suman un servicio más con acceso a las conversaciones de trabajo, algo que conviene valorar antes de darles permiso.

Fuente: tl;dv

Cómo pasar de la reunión al documento

El proceso suele seguir estos pasos.

  1. Activar la transcripción antes de que empiece la reunión, nunca a mitad de la conversación.
  2. Avisar a los asistentes de que se va a transcribir o grabar. En España, como se explica más abajo, es un requisito legal, no un gesto de cortesía.
  3. Dejar que la herramienta trabaje sola durante la llamada, sin depender de ella para recordar nada en el momento.
  4. Revisar el resumen generado antes de enviarlo, comparándolo con la transcripción en los puntos más delicados.
  5. Corregir nombres, cifras o plazos y solo entonces compartirlo con el equipo.

Ese último paso es el que más se salta la gente, y es el más importante. Ningún sistema entiende el contexto de la empresa como quien estaba en la sala, así que conviene tratar el resumen como un primer borrador, no como un acta definitiva. Por eso, muchas veces es interesante y efectivo tomar el resumen o transcripción de la reunión, y meterlo en una herramienta de IA habitual dándole el contexto en forma de prompt.

¿Se puede grabar una reunión?

La grabación genera datos personales protegidos por la normativa de protección de datos, y la Agencia Española de Protección de Datos puede sancionar su uso si no ha sido transparente. Los tribunales solo han admitido grabaciones sin consentimiento en situaciones muy concretas, como prueba en casos de acoso laboral, y de forma excepcional. La norma para el uso cotidiano de estas herramientas es sencilla, si vas a grabar o transcribir, dilo antes de empezar y deja que cualquiera pueda oponerse.

Ahora bien, no todo es perfecto

Estas herramientas fallan con acentos marcados, varias personas hablando a la vez o jerga muy específica de un sector, y el resumen puede simplificar un matiz importante o atribuir una decisión a la persona equivocada. Además, todo lo que se dice se envía a los servidores de la empresa que presta el servicio, así que información confidencial o datos de clientes no tienen por qué pasar por ahí solo porque resulte cómodo.

En todo caso, la diferencia frente a la nota manual a boli es enorme. Un documento con decisiones y tareas claras, disponible cinco minutos después de colgar, cambia cómo se retoma el trabajo al día siguiente. El riesgo no está en usar la herramienta, está en confiar en ella sin volver a mirar lo que dijo.

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