El ajuste del móvil que conviene cambiar si lo usan niños en casa
Nada como revisar este ajuste del móvil para que los niños no hagan lo que no toca
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Dejar el móvil a un niño suele empezar como algo puntual. Un rato para ver dibujos, otro para jugar mientras se hace la cena o para que se entretenga un momento. El problema aparece cuando ese móvil está configurado exactamente igual que cuando lo usa un adulto. Ahí es donde entra en juego el ajuste del móvil para niños que conviene cambiar cuanto antes, porque no solo controla el tiempo, también el tipo de contenido al que pueden acceder sin que lo sepamos.
Un cambio que realmente importa
El ajuste clave es el control de tiempo de uso y contenido. No se trata solo de poner un límite de minutos, sino de decidir qué aplicaciones pueden usar, en qué horarios y qué tipo de vídeos, juegos o compras están permitidos. Cuando este ajuste está desactivado, el móvil se convierte en un espacio sin barreras, diseñado para que el contenido no se acabe nunca.
Los niños no tienen la capacidad de autorregularse frente a una pantalla. El sistema siempre ofrece “uno más”, otro vídeo, otro nivel, otro anuncio. Cambiar este ajuste del móvil para niños no es prohibir, es poner límites claros sin tener que estar encima constantemente.
Cómo cambiar este ajuste en iPhone
En iPhone todo se gestiona desde una sola sección, y es más sencillo de lo que parece. Hay que entrar en Ajustes y tocar en Tiempo de uso. Si no está activado, el sistema pedirá configurarlo y preguntará si el iPhone es de un adulto o de un menor. Conviene marcar que es de un menor, incluso aunque el niño use el móvil solo de forma ocasional.

Dentro de Tiempo de uso hay tres apartados clave. El primero es Tiempo de inactividad, donde se puede marcar a qué horas el iPhone no se puede usar, como por la noche o durante las comidas. El segundo es Límites de apps, que permite poner un máximo diario a juegos, entretenimiento o redes sociales. El tercero, y más importante, es Contenido y privacidad. Desde ahí se puede limitar contenido por edad, bloquear páginas para adultos y evitar compras dentro de aplicaciones.
Un detalle importante es configurar un código de Tiempo de uso distinto al de desbloqueo del iPhone. Si no se hace, el control pierde gran parte de su utilidad.
Cómo cambiar este ajuste en móviles Android
En Android el proceso depende de si el niño tiene su propio móvil o usa el del adulto. Si tiene móvil propio, la opción más completa es usar Family Link. Se instala en el teléfono del adulto y permite crear una cuenta infantil. Desde ahí se pueden aprobar aplicaciones, limitar horas de uso, bloquear el móvil a ciertas horas y controlar el tipo de contenido que aparece según la edad.

Si el niño usa el móvil del adulto de forma puntual, basta con entrar en Ajustes y buscar Bienestar digital y control parental. Desde ahí se pueden establecer temporizadores para aplicaciones concretas, como YouTube o juegos. Cuando se acaba el tiempo, la app se bloquea automáticamente.
Muchos móviles Android incluyen además un modo infantil o espacio infantil. Este ajuste deja el móvil en un entorno cerrado, con acceso solo a las apps permitidas y sin posibilidad de tocar ajustes sensibles. Para niños pequeños es una solución muy práctica.
El error más habitual después de activarlo
Activar el ajuste no es el último paso. Conviene usar el móvil durante unos minutos como lo haría un niño. Abrir apps, tocar anuncios, intentar salir del modo infantil. Así se detectan fallos que no se ven a simple vista.
También es recomendable revisar los informes de uso una vez a la semana. A veces el problema no es el tiempo total, sino que todo se concentra en una sola aplicación sin que los padres sean conscientes.
Un pequeño cambio con un gran impacto
Este ajuste del móvil para niños está disponible tanto en iPhone como en Android y apenas lleva unos minutos configurarlo. No convierte el móvil en un enemigo ni lo elimina de la rutina diaria, pero sí establece límites claros desde el primer momento.
Muchos de los problemas asociados al uso del móvil en niños no tienen que ver con la tecnología en sí, sino con cómo viene configurada por defecto. Cambiar este ajuste es una de esas decisiones sencillas que, con el tiempo, se agradecen.
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