TRIPLE CRIMEN GUADALAJARA

Así detuvo la Guardia Civil al asesino de la familia de Chiloeches y a su novia ‘influencer’

El asesino tenía heridas en la mano que se hizo al apuñalar a las víctimas

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Momento de la detención en un hostal de Daganzo del presunto asesino de la familia de Chiloeches.
Ángel Moya

Son las imágenes de la detención de uno de los presuntos asesinos de la familia de Chiloeches y de su novia influencer. Se escondían con su botín en un hostal de Daganzo, un pueblo cercano al escenario del crimen. Allí, el día siguiente al crimen se les vio desayunar en la terraza del complejo como si no hubiera ocurrido nada, horas después les detuvo la Guardia Civil.

Acompañados por los agentes que acaban de arrestarles, Fernando P. cabizbajo y vestido con una camiseta de color gris, precede a su novia venezolana e influencer, Windy B., camino del furgón de la Guardia Civil. Ella, vestida con un blusa roja intenta esconder su rostro de las miradas del resto de huéspedes.

La Guardia Civil les cogió por sorpresa en la habitación 101 del hostal que quedó precintada tras el registro pertinente. Luego los trasladó a la Comandancia de Guadalajara, entre los comentarios de los testigos que pedían mano dura para el presunto homicida y su novia acusada de encubrimiento.

Ambos arrestados habían llegado al hostal a primera hora de la tarde del sábado 13 de abril cargados de relojes y joyas que, al menos Fernando, había robado del chalet de la familia Villar en el pueblo cercano de Chiloeches (Guadalajara). Sólo habían pasado 15 horas desde que entrara en el chalet y supuestamente asesinara con saña a tres de los miembros de la familia.

El asesino se cambió de ropa

Cuando llegaron al hostal, Windy, que había reservado la habitación, entregó su pasaporte venezolano en la recepción. Fernando entraría más tarde, de forma disimulada. Ya no llevaba la ropa manchada de sangre que llevaba cuando apuñaló hasta la muerte a Ángel y Elvira y a su hija Laura. Fernando se cambió de ropa tras el crimen antes de correr a esconderse al hostal con su novia.

Fernando tampoco fue tan inteligente como para deshacerse de la ropa. Llevaba consigo, en sus bolsas, algunas prendas que todavía tenían sangre de las víctimas. Tampoco es que le preocupara especialmente. Mientras, a unos kilómetros de distancia, terminaba el levantamiento de los cuerpos de las víctimas y la Guardia Civil tras apagar el incendio que él mismo provocó para borrar pruebas, comenzaba a examinar la escena del crimen.

La pareja pasó la noche del sábado en el hostal. El domingo por la mañana desayunaron con total tranquilidad en un banco de las zonas comunes del complejo de apartamentos. No tuvieron tiempo para mucho más.

Los investigadores de la Guardia Civil se presentaron en la habitación y detuvieron a la pareja. Ella repetía que no sabía nada, él se resistió a la detención. Agarró un destornillador que escondía en sus bolsas e hizo un amago de resistencia que fue sofocada rápidamente.

Joyas y metanfetamina

Fuentes del caso confirman que requisaron a la pareja decenas de objetos robados a la familia durante el asalto en que mataron a tres de los cuatro miembros del núcleo familiar.

Allí, en poder de Fernando y Windy, estaban varios relojes propiedad del padre asesinado. También una pulsera con el nombre grabado de la madre, Elvira.

Los guardias requisaron cierta cantidad de dinero en metálico y una pequeña cantidad de drogas, especialmente metanfetamina a la que el presunto asesino era aficionado. El martes la titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Guadalajara envió a Fernando y a su cómplice David a prisión provisional. Windy quedó en libertad provisional en condición de investigada.

La investigación

Los guardias de Homicidios creen que Fernando y su amigo David cometieron el robo y que ambos participaron en los crímenes. Fueron a robar a la familia, entraron por la parte trasera de la finca y aprovecharon que la puerta de la cocina no solía cerrarse con cerrojo.

Ya dentro de la vivienda, probablemente fueron sorprendidos por la familia y el padre intentó enfrentarse a ellos. El padre, la madre y posteriormente su hija Laura, fueron apuñalados salvajemente. La chica cuando intentaba huir escaleras abajo.

Sólo sobrevivió el hijo de la familia de Chiloeches, Yerai, que se atrincheró en su habitación y huyó en cuanto los asaltantes se distrajeron. El triple crimen fue de tal violencia que Fernando se hizo una profunda herida en la mano al clavar su cuchillo en las víctimas.

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