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El motivo real por el que Silvia Bronchalo y Daniel Sancho apenas tienen relación

Silvia Bronchalo ha roto su silencio para ganar dinero y ayudar a su hijo

Daniel Sancho está encarcelado en Tailandia por el asesinato de Edwin Arrieta

Bronchalo ha explicado que no tenía relación con su hijo antes del crimen de Arrieta

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Silvia Bronchalo en '¡De Viernes!'. (Foto: Telecinco)

Silvia Bronchalo ha decidido romper su silencio y abordar públicamente uno de los aspectos más delicados de su vida personal: la relación con su hijo, Daniel Sancho. Su intervención televisiva del pasado 6 de febrero en el programa ¡De viernes! arrojó luz sobre el conocido caso judicial y permitió conocer el trasfondo emocional que ha marcado el vínculo entre madre e hijo durante los últimos años.

Lejos de una relación fluida, Bronchalo reconoce que el distanciamiento se remonta a tiempo atrás y que la entrada en prisión del joven ha supuesto un punto de inflexión inesperado. Sus palabras, pronunciadas con visible emoción, reflejan el peso de una separación afectiva que, según explica, comenzó a gestarse tras su ruptura con el padre del joven, el actor Rodolfo Sancho.

La relación de Silvia Bronchalo con su hijo

Durante la entrevista, la actriz relató con la voz entrecortada cómo el deterioro de la relación no fue repentino. Según su testimonio, la separación con el padre de Daniel marcó un antes y un después en la dinámica familiar, iniciando un distanciamiento que se consolidó cuando el joven alcanzó la mayoría de edad.

Silvia Bronchalo ha explicado que llevaba tres años sin ver a su hijo antes de su detención y que, desde los 17 o 18 años, el contacto entre ambos era prácticamente inexistente. La última vez que lo vio en libertad fue el 2 de febrero de 2020, tras un viaje del joven a Roma, en un encuentro cotidiano que hoy adquiere un significado profundamente simbólico. La actriz recuerda ese momento como una despedida involuntaria, subrayando la incertidumbre que acompaña a los adioses aparentemente rutinarios.

«Yo no tenía relación con mi hijo, llevaba 3 años sin verle. No separamos su padre y yo. Entonces comenzó a distanciarse. A partir de los 17 o 18 años apenas teníamos relación. La última vez que le vi libre fue el 2 de febrero de 2020. Había estado en Roma, me había pedido unas zapatillas y tuvimos ese encuentro. Después ya no volví a verle más. Cuando te despides de alguien no sabes que a lo mejor es la última vez que vas a ver a esa persona», ha declarado exactamente.

¿Cómo se ha portado Rodolfo Sancho?

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Rodolfo Sancho en Tailandia. (Foto: Gtres)

Desde que estalló el caso, Rodolfo Sancho ha asumido un rol protagonista en la defensa de su hijo, coordinando la estrategia jurídica junto al equipo de abogados y manteniendo una presencia constante en los tribunales. Este liderazgo, aunque comprensible en un contexto de crisis, ha contribuido a acentuar la distancia entre Bronchalo y las decisiones clave del proceso.

La actriz sostiene que su exclusión no fue voluntaria, sino consecuencia de problemas familiares preexistentes y de la estructura adoptada por la defensa. Este escenario ha reforzado una sensación de desplazamiento que, según su testimonio, arrastra desde años atrás.

La vida de Daniel Sancho en la cárcel

Más allá de la relación personal, Bronchalo quiso desmentir algunos rumores sobre las condiciones de vida de su hijo en prisión en Tailandia, donde cumple condena por la muerte del cirujano colombiano Edwin Arrieta. Según explicó, el joven vive en condiciones duras, lejos de cualquier privilegio.

Silvia Bronchalo describió un entorno penitenciario estricto, en el que los internos comparten celda con numerosos reclusos, duermen en el suelo o sobre colchonetas y comienzan la jornada a las cuatro de la madrugada. También señaló que los presos caminan descalzos, presentan callos en los pies y utilizan instalaciones sanitarias básicas, elementos que evidencian la severidad del sistema carcelario tailandés.

«Las cárceles en Tailandia están hechas para que no quieras volver a delinquir. Él está con 13 personas en una celda. Duerme en el suelo o con mantas o colchonetas y se levantan a las 4 de la mañana a cantar el himno. En los laterales de los pies tienen callos porque van descalzos. Tienen el baño en el suelo», ha declarado con un tono contundente.

Última hora sobre Daniel Sancho

Pese al distanciamiento que marcó los años previos, la actriz reconoce que la entrada en prisión ha modificado su perspectiva y su implicación emocional. Aunque la relación no puede calificarse de reconstruida, sí admite que la situación ha removido sentimientos y ha reabierto un vínculo que permanecía prácticamente roto.

Sus declaraciones evidencian una mezcla de dolor, culpa y deseo de cercanía, en un contexto donde las decisiones pasadas y las circunstancias actuales se entrelazan. El caso, que ha acaparado la atención mediática, revela así una dimensión íntima marcada por la fragilidad de los lazos familiares ante situaciones extremas.

La intervención de Silvia Bronchalo no solo aporta nuevos datos sobre la situación de su hijo, sino que expone la complejidad emocional que subyace tras un proceso judicial de gran repercusión. Su testimonio, lejos de buscar protagonismo, dibuja el retrato de una madre que intenta comprender y afrontar una realidad que ha transformado para siempre su vida y sus relaciones familiares.

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