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Joaquín Sabina sorprende a todos con una dura frase sobre su infancia y sus aspiraciones

El artista ha desvelado algunos datos que nadie conocía sobre su vida privada

"Fui un niño y un adolescente de unas ambiciones provincianas y domésticas"

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Joaquín Sabina en un concierto

Joaquín Sabina ha vuelto a sorprender con una reflexión tan directa como reveladora sobre sus orígenes y sobre el modo en que imaginaba su futuro cuando aún era un joven que crecía lejos de los focos. En varias entrevistas concedidas con motivo de su despedida de los escenarios, el artista ha repasado algunos episodios clave de su vida y ha recordado con franqueza una etapa que describe como compleja y marcada por una atmósfera rígida.

Sabina nació en Úbeda, en la provincia de Jaén, dentro de una familia de clase media. Su padre era policía y su madre ama de casa, y el ambiente familiar estuvo muy condicionado por los valores tradicionales propios de la época. A pesar de haber nacido en esa ciudad andaluza, el cantante ha reconocido en más de una ocasión que durante mucho tiempo no llegó a sentirse plenamente vinculado con el lugar en el que creció.

«Aquí nací, pero durante muchos años me sentí lejos», ha explicado el autor, una frase que resume bien la distancia emocional que durante años mantuvo con el entorno de su infancia. En otras ocasiones ha definido aquella etapa como «gris», marcada por la disciplina y por una vida social que percibía limitada para sus inquietudes intelectuales.

Las aspiraciones de Joaquín Sabina

Lejos de imaginar el éxito que llegaría décadas después, Sabina asegura que durante su juventud sus aspiraciones eran mucho más sencillas. En una conversación emitida por TVE, el músico reconoció que nunca soñó con convertirse en uno de los grandes referentes de la música española contemporánea.

«Yo fui un niño y un adolescente de unas ambiciones mucho más provincianas y domésticas que podían incluir acabar siendo profesor de instituto como Machado y publicar un libro atrevido que nadie leyera, pero que me diera cierto prestigio», explicó durante esa entrevista.

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Joaquín Sabina posando. (Foto: Instagram)

En aquella etapa temprana, su principal pasión no era la música, sino la literatura. Sabina se convirtió desde muy joven en un lector voraz y comenzó a escribir sus primeros poemas durante la adolescencia. Ese interés por las letras marcaría de manera decisiva su estilo artístico años después, cuando sus canciones empezaron a destacar por una narrativa muy cercana al lenguaje literario.

La infancia de Sabina

Joaquín Sabina ha descrito en numerosas ocasiones el ambiente de la Úbeda de aquellos años como un entorno marcado por el peso de las instituciones tradicionales. La presencia de la Academia de la Guardia Civil y la fuerte influencia de la Iglesia formaban parte del paisaje de la ciudad.

«Era un sitio muy hermoso, que olía bastante a curas y a militares», recordó el cantante durante las III Jornadas Sabina por aquí, celebradas precisamente en su localidad natal. Entre los recuerdos más curiosos de aquella época mencionó incluso las interrupciones que sufrían las sesiones de cine del domingo en el Ideal Cinema, cuando grupos de cadetes de la academia se levantaban al mismo tiempo para abandonar la sala.

La educación también estuvo marcada por la disciplina. Sabina estudió con los salesianos, donde, según ha contado con ironía en varias ocasiones, los castigos físicos formaban parte de la rutina escolar. «Los curas salesianos me tiraban de las orejas porque había llegado tarde», recordó al hablar de aquella etapa.

Así reaccionó su familia

A pesar del éxito que alcanzaría con el tiempo, Sabina ha reconocido en numerosas ocasiones que su trayectoria provocó más de un conflicto dentro de su familia. Él mismo se ha definido como la «oveja negra», especialmente en comparación con su hermano mayor, Curro, que siguió una vida mucho más convencional.

Mientras el músico optaba por un camino lleno de incertidumbre, su hermano continuó con la tradición familiar y se convirtió en policía. «Hacía lo que debía hacerse. Se casó con la hija del alcalde y tuvo hijos», ha explicado Sabina en tono casi literario. Con motivo de la jubilación de su hermano en 2009, tras cuatro décadas de servicio, el cantante le dedicó un emotivo sainete en el que recordaba la infancia compartida en Úbeda y los momentos que marcaron su relación fraternal.

«Porque estrenaste pantalones largos y novia tres años antes que yo, porque a la hora del destierro amargo remendaste mi ausencia con honor…», comenzaba aquel texto que evocaba recuerdos familiares y que demostraba la profunda conexión entre ambos.

El propio Sabina ha insistido en que su carrera musical fue, en gran medida, fruto del azar. Nunca planeó dedicarse a la música, ni siquiera cuando ya actuaba en bares durante su estancia en Londres, ciudad a la que llegó tras abandonar España por motivos políticos. «No pensé que iba a ser cantante ni siquiera cuando ya cantaba en los bares de Londres. Pensé que era una salida para ganar algo de dinero», ha reconocido.

Su primer disco, Inventario, se publicó en 1978 tras su regreso a España y marcó el inicio de una carrera que, con el paso de las décadas, terminaría convirtiéndolo en uno de los grandes cronistas musicales del país. Después de todo, se siente orgulloso de haber llevado hasta aquí.

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