Sucesos

La joven erasmus mallorquina desaparecida en París podría haber sufrido un “brote psicótico”

A Natalia le buscan en París desde que el pasado 1 de mayo desapareciese sin dejar rastro en la capital francesa, donde se encontraba de Erasmus. La investigación no descarta una desaparición involuntaria provocada por un problema mental transitorio.

La joven de 22 años, residente en Mallorca, desapareció el pasado 1 de mayo en París. Allí se encontraba realizando una beca Erasmus. La investigación conjunta de la policía francesa y la Guardia Civil ha dado un paso adelante después de que se hallara su mochila y su teléfono móvil en un parque próximo a su universidad. Los investigadores no descartan ninguna de las hipótesis. Una de ellas apunta a que la joven pudo sufrir algún tipo de “brote psicótico”.

Fuentes próximas a la investigación aseguran a OKDIARIO que una de las líneas que se está siguiendo en estos momentos es una posible desaparición involuntaria por un problema fortuito de salud. Concretamente algún tipo de brote psicótico que dejase a la joven desorientada y provocase su huida sin avisar.

Según estas voces, el entorno de Natalia en París ha sido interrogado sobre su estado de ánimo en las últimas semanas, ya que la joven había publicado mensajes “inquietantes” en redes sociales. Uno de ellos decía textualmente “cuando tu salud mental es mala, date un descanso. No te hagas sentir culpable por cosas que no puedes hacer. No te sientas mal por comer mal o no hacer tanto como sueles hacer. Eres humano. Está bien luchar. Mira por ti, y por tu mente. Es importante”.

Amistades de la joven han declarado que la joven se sentía “observada” y “perseguida” en las últimas semanas, aunque no dieron mayor importancia a sus sospechas. Su entorno la describió como una chica “asustadiza”. Y en las últimas semanas parecía haber caído en cierta actitud paranoide.

La búsqueda de Natalia continúa en Paris y en los alrededores de la capital francesa. Se cumplen seis días desde que la joven granadina residente en Calviá desapareciese sin dejar apenas rastro. Tenía previsto volver a España dentro de dos semanas, justo cuando se acababa su beca Erasmus.

Uno de los puntos en los que los investigadores basan esta hipótesis, que no descarta una desaparición forzosa de la que no se han encontrado pruebas, es la “presión mental” y el “estrés” que acompañan al final de una etapa como una beca Erasmus. Afecta prácticamente a todos los estudiantes, pero esa ansiedad “puede incluso provocar un brote psicótico en personas predispuestas, aunque nunca hayan dado signos previos de ello”.

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