Qué es el radón: el gas silencioso que eleva el riesgo de cáncer de pulmón en personas no fumadoras
Radón residencial como carcinógeno pulmonar: evaluación de riesgo y factores de exposición en población no fumadora

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El radón es un gas radioactivo natural, invisible, inodoro e insípido, que se forma por la desintegración del uranio presente en la corteza terrestre. Su peligro no está en verlo u olerlo, sino en que puede acumularse en interiores, especialmente en sótanos, plantas bajas y viviendas mal ventiladas. Se encuentra de forma natural en las rocas de la corteza terrestre y migra desde el subsuelo al aire interior de los edificios. La Organización Mundial de la Salud lo considera la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco, y la primera entre personas no fumadoras.
Cómo afecta a la salud
Cuando se inhala, las partículas alfa que emite impactan contra el epitelio pulmonar y dañan el ADN de las células. Este daño puede generar mutaciones acumulativas, aumentando el riesgo de cáncer de pulmón. Es el principal factor de riesgo ambiental para personas que nunca han fumado y el segundo para fumadores, multiplicando el efecto del tabaco.
La concentración de radón en un edificio depende de varios factores:
- Geología del suelo: es más frecuente en zonas con granito, pizarra o suelos volcánicos, ya que estos materiales contienen más uranio.
- Edad y aislamiento de la vivienda: casas antiguas o mal selladas facilitan que el gas se filtre desde el subsuelo.
- Ventilación: la falta de renovación de aire permite que el radón se acumule en sótanos y plantas bajas.
- Uso de espacios cerrados: cuanto más tiempo se pasa en interiores, mayor es la exposición acumulativa.

Radón en España
Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), hasta un 3,8% de las muertes por cáncer de pulmón en España —aproximadamente 900 al año— podrían atribuirse a la exposición al radón. En regiones con mayor concentración, como Galicia, Extremadura y Madrid, el porcentaje asciende hasta un 7%. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud estima que entre un 3% y un 14% de los casos de cáncer de pulmón en diferentes países podrían atribuirse a este gas, dependiendo de la concentración media y de la prevalencia del tabaquismo.
Prevención y mitigación
El radón es prevenible y controlable, lo que lo convierte en un riesgo ambiental sobre el que se puede actuar de manera efectiva:
- Medición del radón: no se puede oler ni ver, por lo que se utilizan detectores específicos, que miden la concentración media durante semanas o meses.
- Mejorar la ventilación: aumentar la renovación de aire en sótanos y plantas bajas reduce la acumulación.
- Sellado de grietas y fisuras: evita que el gas entre desde el suelo.
- Sistemas de despresurización del suelo: técnicas profesionales que extraen el radón antes de que llegue al interior.
Temas:
- Cáncer de pulmón