Prisa

¿Se puede vivir sin prisas?

El estrés es uno de los principales males del siglo XXI. ¿Vives con estrés? Si realmente te gustaría poder vivir sin prisas, toma nota de estos consejos prácticos.

¿Cómo vivir sin prisas?
¿Es posible vivir sin prisas?

La vida moderna no tiene pausas, cada mañana nos levantamos listos para una maratón sin tregua. La casa, el trabajo, los niños, las mascotas, compras, citas médicas, reuniones. En medio de todo esto, apenas desayunar, comer en poco tiempo y llegar a casa para preparar la cena con lo que haya en el refrigerador. Al final del día, la desagradable sensación de no haber tenido tiempo para nada. ¿Desearías poder vivir sin prisas? ¡Desacelera y lee lo que sigue!

¿Es posible vivir sin prisas?

Apenas comenzamos a vivir y ya tenemos que pasar al carril rápido. Las agendas de los niños están recargadas de actividades. Las de los adultos no tienen ni siquiera un hueco para comer tranquilamente, reunirse con amigos, leer un libro, disfrutar el contacto con la naturaleza.

Corremos mirando el reloj, como Conejo Blanco en Alicia en el País de las Maravillas: “Llego tarde, llego tarde, llego tarde”. No hay tiempo para decir “hola” ni “adiós”. ¿Es tu caso? Entonces te interesará saber que miles de personas en todo el mundo adoptaron la vida lenta. Es un movimiento que nació en 1986 en Italia contra la comida rápida. En poco tiempo se amplió a muchas actividades: libros lentos, escuelas lentas y hasta ciudades lentas.

En realidad, vivir sin prisas es una cuestión de hábitos. No son necesarios los cambios drásticos. Así como nos acostumbramos a la comida rápida, las vacaciones rápidas o el sexo rápido, podemos rediseñar nuestras vidas y reconectar con el cuerpo y la mente. En la vida lenta, lo único rápido son los beneficios de la sencillez consciente: mejor salud, relaciones más satisfactorias, mayor conexión con las personas, cosas y seres vivos que nos rodean.¿Cómo vivir sin prisas?

Cuatro consejos para vivir la vida lenta

  • Vivimos híper conectados. El 70% de los adolescentes admite que mira su teléfono móvil constantemente. El tiempo máximo de desconexión entre los adultos es de… ¡6 minutos! La desconexión ayuda a reducir el estrés, aumentar la concentración y productividad sin dejar de disfrutar los beneficios de la tecnología.
  • Haz menos. Nos hemos convertido en organismos multitarea. Organízate para hacer de a una cosa por vez y establece prioridades.
  • ¿Qué haces aceleradamente? ¿Conducir, comer, hablar con otras personas, tener sexo? Prueba bajar la velocidad y hacerlo más lento, especialmente cuando descubras que te estás apresurando sin motivo o necesidad. ¡Lo disfrutarás en vez de padecerlo!
  • Presta atención. Otro mal de la vida rápida. No escuchamos a nuestros padres, hijos o parejas. Vamos por la vida con auriculares conectados únicamente a nuestros propios problemas, quejas y malestar. Estar presentes para las personas que nos rodean es una emoción nueva y asombrosa.

¿Sigues creyendo que no se puede vivir sin prisas?  ¿Tienes tus propios trucos para la vida lenta? ¡Compártelos!

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