Piel

El mejor secreto antiedad: ¡una crema hidratante!

La crema hidratante debe aplicarse desde bien jóvenes.

Uno de lo que primeros síntomas que pasan cuando nos envejecemos es que nos falta deshidratación.
El mejor secreto antiedad: ¡una crema hidratante!

Tu piel pide a gritos una buena crema hidratante. Y si escogemos una calidad, y nos la aplicamos a diario, no vamos a necesitar mucho más. Es el mejor secreto antiedad.

Esta crema aporta todos los beneficios que necesitamos para que la piel se renueve, respire, se repare y luzca perfecta, a pesar de ir cumpliendo años.

Fuera envejecimiento

Uno de lo que primeros síntomas que pasan cuando nos envejecemos es que nos falta deshidratación. Por tanto, es imprescindible hidratarla para que recupere su esplendor y entonces frenar el paso del tiempo, es decir, las arrugas que se hacen visibles.

Desde los 20 años

La crema hidratante debe aplicarse desde bien jóvenes. No se trata de empezar a ponerse cremas antiarrugas, pero sí aquellas que nos aporten un buen cuidado facial. Si empezamos a los 20 años, a los 40, la piel nos lo agradecerá porque no tendrá tantas arrugas.

La base de la hidratación

Realmente la base de que la piel esté hidratada es ayuda a captar el agua y también retenerla en el interior de las células.

Pieles menos resecas

La hidratación es la base para que las pieles, algo más sensibles,  no se resequen tanto. Esto sucede especialmente en verano e invierno, aparecen rojeces, escamas y picor.

Menos células muertas

Con estas cremas se evita que la piel acumule células muertas o residuos que impiden la transpiración y la renovación de la piel. Es algo básico y un secreto antiedad para que nuestra epidermis no se vea perjudicada.

Cuándo aplicarla

En este sentido, se puede aplicar todas las mañanas o bien cada noche. También hay quien lo hace dos veces al día. Si no estamos seguros, preguntamos a nuestro dermatólogo.

Qué le pasa la piel cuando está deshidratada

  • Piel con aspecto apagado.
  • Piel reseca y  con rojeces.
  • Picor y otras incomodidades.
  • Mayores signos de envejecimiento.
  • Arrugas y patas de gallo.
  • Peor protección de la piel ante la cantidad de agentes externos que penetran en ella.
  • Piel sin brilla.
  • Piel tosca.
  • Aparición de mayor cantidad de manchas.
  • Cutis áspero.

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