Día Mundial de la Lucha contra la Depresión

Estos son los síntomas físicos que según una experta nadie asocia a la salud mental

Dolor crónico, fatiga persistente, trastornos digestivos y alteraciones del sueño, entre las señales de alarma

La depresión altera sistemas neurobiológicos que regulan el dolor, la tensión muscular y la percepción corporal

depresión
El dolor físico es habitual en la depresión.

Fact checked

×

Este artículo de OkSalud ha sido verificado para garantizar la mayor precisión y veracidad posible: se incluyen, en su mayoría, estudios médicos, enlaces a medios acreditados en la temática y se menciona a instituciones académicas de investigación. Todo el contenido de OkSalud está revisado pero, si consideras que es dudoso, inexacto u obsoleto, puedes contactarnos para poder realizar las posibles modificaciones pertinentes.

Este 13 de enero, en el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, la comunidad sanitaria y la sociedad civil renuevan su compromiso con la concienciación, la reducción del estigma y la promoción de la búsqueda de ayuda profesional frente a una enfermedad que, según la Organización Mundial de la Salud, afecta a más de 300 millones de personas en el mundo y deteriora la capacidad de disfrutar la vida, trabajar y relacionarse.

Cuando se habla de depresión, la mayoría piensa en tristeza, desesperanza o cambios de humor. Sin embargo, la depresión puede manifestarse con síntomas físicos aparentemente desconectados del estado de ánimo, lo que dificulta su reconocimiento y tratamiento oportuno.

La psicóloga Ana Silva enumera los siguientes estudios recientes que muestran que el impacto de la depresión se extiende al cuerpo entero, no sólo al estado emocional, y que los síntomas físicos pueden ser la primera puerta de entrada para detectar un trastorno depresivo subyacente si se interpretan en el contexto adecuado.

1. Dolor crónico: una presencia invisible

El dolor persistente —lumbalgias, cefaleas tensionales o molestias musculares sin causa orgánica clara— es más frecuente en personas con depresión que en la población general. Concretamente, en un análisis de más de 375 estudios publicado en JAMA Network Open se encontró que hasta el 40% de los adultos con dolor crónico presentan síntomas clínicos de depresión y ansiedad, subrayando la estrecha relación entre la percepción del dolor y la salud mental.

Esta relación directa entre dolor y depresión se explica, según la psicóloga Ana Silva porque “la depresión no es solo un trastorno emocional, sino que también es una condición que afecta al organismo en su conjunto”. A nivel fisiológico, añade, «la depresión altera sistemas neurobiológicos que regulan el dolor, la tensión muscular y la percepción corporal», lo que hace que el dolor se experimente de forma más intensa y persistente, incluso sin una lesión orgánica que lo justifique.

2. Fatiga persistente: más que cansancio

La fatiga profunda que no mejora con descanso puede ser señal de un proceso psicofisiológico subyacente. En estudios en poblaciones que experimentan fatiga post-COVID, como un estudio preliminar publicado en Discover Mental Health, se muestra que la fatiga suele ir acompañada de síntomas de depresión y deterioro cognitivo, reafirmando que este síntoma físico no debe ignorarse.

Precisamente, Ana Silva detalla a OKSALUD que en la depresión se puede «ver activación mantenida del eje del estrés», un estado que mantiene al organismo en sobreesfuerzo continuo. Esta activación sostenida, destaca, «aumenta la inflamación y la hipersensibilidad corporal», lo que ayuda a comprender por qué muchas personas describen un agotamiento constante que no se resuelve durmiendo o reduciendo la actividad física.

3. Trastornos digestivos: el eje intestino-cerebro

El sistema digestivo está en constante comunicación con el cerebro a través del llamado ‘eje intestino-cerebro’. Alteraciones como malestar estomacal, diarreas funcionales, gases o inestabilidad intestinal aparecen con frecuencia en personas con depresión. En una revisión reciente en Journal of Traditional and Complementary Medicine se destaca cómo la microbiota intestinal influye en la ansiedad y la depresión, y cómo la modulación de este eje mediante probióticos puede tener efectos beneficiosos.

En este contexto, la experta subraya que la depresión debe entenderse desde una visión integradora. «No es sólo un cuerpo o mente de manera aislada, sino es la interrelación de ambos donde reside el quid de la cuestión», concreta. Esta interconexión explica por qué el malestar emocional puede expresarse a través de síntomas digestivos persistentes, aun cuando las pruebas médicas no detectan una patología orgánica clara.

4. Alteraciones del sueño: el círculo vicioso

Dormir mal es uno de los síntomas somáticos más comunes de la depresión, y la relación es bidireccional: la falta de sueño puede agravar los síntomas de depresión y viceversa. En un meta-análisis publicado en Scientific Reports se señala que la calidad del sueño mediatiza la relación entre dolor y depresión, y que las personas con trastornos del ánimo tienden a experimentar alteraciones significativas en sus patrones de sueño.

Ana Silva explica que esta alteración del sueño se relaciona con un estado de «hipervigilancia corporal», en el que «el cuerpo se vive como frágil o amenazado, está en constante alerta». En este estado, concluye, se «amplifican sensaciones físicas normales», dificultando la desconexión necesaria para un descanso reparador y reforzando el círculo vicioso entre insomnio, dolor y síntomas depresivos.

Lo último en OkSalud

Últimas noticias