Médico deportivo del Atlético de Madrid y HM Hospitales

Dra. Costafreda: «Hay relación entre la lesión muscular y los trastornos electrolíticos en deportistas»

“La clave está en una preparación integral y personalizada desde pretemporada”

deportistas
Dra. Lucía Costafreda.

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La medicina deportiva de alto nivel combina prevención, seguimiento individualizado y trabajo en equipo para asegurar que los jugadores lleguen en su mejor estado físico y emocional a cada partido. La médico deportivo del Atlético de Madrid y de HM Hospitales, responsable de la Unidad de Prevención Precoz Personalizada, Lucía Costafreda, explica a OKSALUD cómo su labor integra preparación física, nutrición, fisioterapia, psicología y control médico general para anticiparse a lesiones y problemas de salud.

Con la vuelta de la competición tras las vacaciones de Navidad, su experiencia recuerda la importancia de una mirada integral sobre cada jugador, donde cada detalle cuenta, desde la fatiga y el descanso hasta el estado emocional y metabólico.

PREGUNTA.- En medicina deportiva, ¿cuáles son las claves para preparar físicamente a los jugadores antes de un partido exigente para minimizar el riesgo de lesiones?
RESPUESTA.- El partido empieza desde mucho antes, el jugador se forja en cada entrenamiento y en esa historia estamos nosotros, en sus lesiones pasadas, en su recuperación. El trabajo es integral con preparadores, readaptadores, nutricionistas, podología, psicología, fisioterapia. Todo ello personalizado, conociendo desde el estado físico al emocional del jugador, un partido puede significar mucho, nosotros tocamos no solo la lesión, sino también la prevención y el rendimiento. Nosotros tocamos historias humanas con sus familias, anhelos, frustraciones. Se trata de un proceso que empieza mucho antes, con gestión de cargas, recuperación, descanso, ajustar intensidades y anticiparse a posibles riesgos. La clave está en una preparación integral y personalizada desde pretemporada y de obtener el mejor estado fisiológico del jugador. Para todo ello, la comunicación fluida con el equipo técnico que haya una confianza y un trabajo donde todos queremos tener lo mejor de jugador. Ser en definitiva equipo.

P.- Mucha gente asocia la atención médica en los eventos deportivos únicamente a las lesiones visibles. ¿Qué papel juega el médico internista en el deporte de alto nivel y en qué momentos su participación es más decisiva?
R.- El internista al igual que la medicina deportiva es preventiva y suelo decir que debemos ser un bien silencioso. Evitar la lesión y entender que no solo actuamos ante una lesión aguda, integrar el conocimiento, dado que somos responsables de detectar y manejar problemas médicos sistémicos: alteraciones cardiovasculares, metabólicas, infecciosas, deshidratación.

Por ejemplo, existe una relación entre la lesión muscular y los trastornos electrolíticos, debemos mirar al paciente desde ese ojo clínico de una medicina generalista. Esto claramente se domina desde la medicina interna y preventiva. También desde la medicina de urgencias donde las decisiones rápidas durante el partido, cuando un síntoma aparentemente leve puede esconder un problema mayor.

P.- ¿Qué señales de alerta suele mostrar un deportista antes de sufrir una lesión o un problema médico importante y cómo puede prevenirse a tiempo para evitar daños mayores?
R.- El médico deportivo maneja como en otras áreas, sus propios protocolos, porque el ámbito de actuación en muchas ocasiones no es un hospital sino el campo de juego. Debemos por ejemplo manejar el protocolo para traumatismo craneoencefálico, el SCAT test, conocer signos de conmoción. Y esas alertas en el terreno de juego son en ocasiones vitales.

También estudiar signos que pueden ser sutiles como la fatiga, o lesiones musculares recurrentes, un cambio en el rendimiento, por ejemplo un cambio en la frecuencia cardíaca y la fatiga asociada, pueden esconder una anemia. O el síndrome de REDs que implica cambios metabólicos, fracturas sin mecanismos claros , con origen en un déficit energético. Tenemos nuestras propias alertas. Y los atletas muchas veces minimizan por su deseo de jugar y no tener una baja, entender esa parte de ellos es también importante, ellos están hechos para la competición. Hay que escuchar, monitorizar, verles en el campo, trabajar desde todos los ángulos. Muchas veces las señales son sutiles.

P.- En su experiencia, ¿qué aspectos suelen pasarse por alto en el control médico del deportista desde el punto de vista de un internista y que podrían marcar la diferencia?
R.- La visión general e integradora es fundamental, la individualización y la prevención son los pilares. La medicina deportiva es integradora debe serlo, debe estudiar aspectos como el estado metabólico, cardiovascular, hormonal, hasta la calidad del sueño, o el impacto del estrés psicológico en el jugador, la parte emocional. Todo esto influye directamente en el rendimiento y en el riesgo de lesión. Y esa visión global, desde el músculo o articulación, desde ese sistema tan bonito y complejo donde pequeños detalles tienen consecuencias en todo el organismo. Además el deportista también tiene infecciones, problemas gástricos, intolerancias, alergias, la clave es esa mirada desde el detalle al conjunto, llegando al fondo del porqué de cada proceso. Tenemos mucho de prevención y medicina interna.

P.- ¿Cómo ha evolucionado el trabajo de un médico internista durante los partidos gracias a la ayuda de la tecnología?
R.- La tecnología ha cambiado el mundo, el deportivo no es menos. Desde relojes y monitores que nos datan a diario si ha dormido el jugador bien, hasta los GPS, con los que contamos con monitorización en tiempo real. Vivimos en una era de datos y tecnología y promete crecer. Esto nos permite tomar decisiones y gestionar mejor las cargas. Tener más información. Esto no sustituye al juicio clínico, pero lo complementa enormemente. Nos permite anticiparnos, detectar patrones de riesgo y actuar con mayor precisión. Aún así creo que no debemos olvidar que todo esto debe estar respaldado siempre por la evidencia científica y que debemos usar la tecnología desde esa responsabilidad.

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