Alerta sanitaria ante la nieve: cómo protegerse del frío, de caídas y traumatismos
El frío intenso debilita las defensas si no se toman precauciones básicas

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La nieve ha cubierto Madrid y ha transformado calles, parques y aceras en un paisaje poco habitual para la ciudad. Otras ciudades también están teniendo problemas de movilidad vial. Aunque la estampa es atractiva, la falta de costumbre ante este tipo de fenómenos meteorológicos puede provocar problemas de salud, especialmente resfriados, gripes y caídas que deriven en traumatismos.
Los cambios bruscos de temperatura son uno de los principales riesgos. El frío intenso debilita las defensas si no se toman precauciones básicas. Los expertos recomiendan abrigarse por capas, usando ropa térmica, bufandas y gorros que protejan cabeza, cuello y manos. Mantener los pies secos es fundamental, ya que la humedad prolongada favorece infecciones respiratorias. Al llegar a casa, conviene cambiarse de ropa y calzado lo antes posible.
En cuanto a la movilidad, las aceras nevadas o heladas suponen un peligro añadido. Las caídas son frecuentes cuando se camina con prisas o con calzado inadecuado. Se aconseja utilizar zapatos o botas con suela antideslizante, dar pasos cortos y apoyar bien toda la planta del pie en el suelo. Si es posible, es mejor evitar desplazamientos innecesarios y utilizar el transporte público con precaución.
Las personas mayores y los niños son especialmente vulnerables. En estos casos, se recomienda extremar la vigilancia y, ante cualquier golpe fuerte o dolor persistente tras una caída, acudir a un centro sanitario para descartar lesiones.
Madrid no está acostumbrada a la nieve, pero con medidas sencillas es posible disfrutar del entorno invernal sin poner en riesgo la salud. La prevención, el sentido común y la prudencia son las mejores herramientas para que la nevada no termine convirtiéndose en un problema mayor.
Caídas y traumatismos
Las caídas sobre superficies nevadas o heladas son una de las principales causas de lesiones durante episodios de nieve en entornos urbanos como Madrid. La pérdida de estabilidad suele provocar impactos directos contra el suelo, especialmente sobre muñecas, caderas, rodillas y espalda. Entre las patologías más frecuentes derivadas de estas caídas se encuentran las contusiones, esguinces de tobillo y rodilla, luxaciones de hombro y fracturas de radio (típicas al apoyar la mano para frenar la caída). En personas de edad avanzada, las fracturas de cadera representan una de las complicaciones más graves, ya que pueden conllevar hospitalización prolongada y pérdida de autonomía funcional.
Además de las lesiones óseas, las caídas por nieve pueden ocasionar traumatismos craneoencefálicos, incluso sin pérdida de conciencia inmediata, especialmente cuando se golpea la cabeza contra el suelo. Estas lesiones pueden manifestarse horas después con síntomas como mareo, cefalea o desorientación, por lo que requieren valoración médica. También son frecuentes las lesiones musculares y de partes blandas, como desgarros o contracturas, provocadas por movimientos bruscos al resbalar. La prevención y la atención temprana son fundamentales para evitar complicaciones y reducir el impacto sanitario de estos accidentes invernales.
¿Qué ropa llevar?
Ante la presencia de nieve, es fundamental vestirse adecuadamente para protegerse del frío y reducir el riesgo de accidentes. Se recomienda usar ropa por capas, comenzando por prendas térmicas que mantengan el calor corporal, seguidas de ropa aislante y una capa exterior impermeable que proteja de la humedad. El gorro, la bufanda y los guantes son esenciales para evitar la pérdida de calor, ya que gran parte se produce por la cabeza y las extremidades. En cuanto al calzado, es imprescindible optar por botas impermeables con suela antideslizante y buen agarre, que cubran el tobillo y proporcionen estabilidad al caminar sobre superficies nevadas o heladas, evitando así resbalones y caídas.
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