Métodos mafiosos contra la princesa

Métodos mafiosos contra la princesa
opinion-editorial-Corinna-Lady-Di-interior

Las revelaciones que viene realizando OKDIARIO en todo lo concerniente a la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein –hoy ofrecemos a nuestros lectores una nueva exclusiva– ponen de manifiesto que el interés general de los ciudadanos, en ocasiones, dista de estar correctamente defendido por un Estado de Derecho que a todos, en teoría, tendría que ampararnos por igual.

Resultan igualmente inaceptables –vengan de donde vengan– los métodos de corte mafioso, propios de una película de Martin Scorsese, en los que una nota intimidatoria aparece en el domicilio de la princesa Corinna justo tras la intromisión de un equipo de mercenarios monegascos contratados por el CNI. En OKDIARIO incluso aportamos el nombre de la empresa de seguridad, formada por ex combatientes de la Legión Extranjera Francesa: Algiz Security. Una democracia avanzada ha de poner el máximo esfuerzo en evitar sucesos como los narrados, y no sólo porque están en abierta colisión con el ordenamiento cívico y constitucional, sino también por un motivo de índole más práctica: las armas, como dice el refranero, “las carga el diablo”. Jugar a Uno de los nuestros o a El Padrino puede resultar divertido en la ficción de Hollywood, pero acontecimientos de este tipo, que son de una escandalosa ilegalidad –máxime cuando hay mercenarios implicados–, pueden torcerse en cualquier momento. Y cuando esto sucede, abundan los ejemplos que hablan de trágicas consecuencias.

El Estado de Derecho no admite cláusulas ni excepciones; cualquier sustracción de documentos o intromisión en el ámbito de la intimidad –en el supuesto de tener que realizarse–, han de estar siempre supervisadas, desde su comienzo hasta su final, y tanto en sus medios como en sus operativos, por un ordenamiento judicial. Los jueces son instrumentos necesarios para defender y preservar el interés general de la Democracia. Nadie puede operar fuera de su autoridad, que es la del Estado de Derecho, y cuando esto sucede, la Justicia tiene que iniciar investigaciones; en este caso, sobre el CNI.

Lo último en Opinión