El Maquiavelo del hampa

El Maquiavelo del hampa
  • Clara Zamora

No escribo sobre un genio, ni voy a pasar revista a las mentiras y calumnias con que la propaganda socialcomunista continúa intentando atontar a los españoles. Me limitaré a dar algunas pinceladas del año en curso, buscando un efecto de densidad más que de extensión. Lo de cansar con descripciones exhaustivas, como los escritores nórdicos, lo dejo para otros. Aquí sólo quiero exponer el furioso desatino de una política constantemente irreal y eternamente ineficaz, abordando hechos concretos, casi al azar.

Para abrir boca, recordaré el primer día del año con una actuación que define a la perfección la ética de cualquier miembro del hampa. El cargo clave de Podemos en el Gobierno riojano sobre las 3 de la mañana estrelló su lujoso BMW contra un árbol. Parecióle poco grotesca la actuación al joven veinteañero con querella previa abierta y lo abandonó. “Pablete, que se me fue la mano y la hora y nada importante, pero por si aún no te has enterado”. Todos los partidos han pedido su cabeza, incluidos los socialistas, que afirman que si fuera uno de los suyos, ya habría caído. Nada ha pasado, en esa resistente disciplina del olvido radical y rápido.

El vodevil de pacotilla no inmutó a nuestro Maquiavelo por estar temeroso en demasía con otros asuntos más trascendentes. Los cánticos de El Fary a la puerta de su hogar se le antojan peligrosísimos. “Vaya torito, hay torito guapo”. Letras con una enjundia arriesgada, comprometida, que pueden pervertir al servicio, fomentando unos comportamientos poco feministas. “Pepi, no juegues con la cofia al son de Apatrullando la ciudad. Bastante tenemos hoy con Mario Herrera y su BMW X3”. Servir en este chalet debe ser algo apasionante.

Superado el trance, avanzando enero, es obligado en este punto echar la vista atrás. Un Maquiavelo con moño y pendientes solicitaba en enero de 2018 las cabezas del “incompetente Gobierno” ante el temporal que acuciaba. El cinismo de Twitter es inagotable. Me cuentan que la enaltecida Filomena canta a la puerta de Galapagar por Presuntos Implicados. Algo dulce, por eso de mantener todo el año el espíritu navideño. “Ay, cómo hemos cambiado, qué lejos ha quedado. Así como el viento lo abandona todo al paso, así con el tiempo todo es abandonado”. Filomena incomunica Madrid por primera vez. ¿Es gafe esta gente? Desde que han llegado, pasan cosas extrañísimas.

Siguiendo con el hampa, estamos todos esperando la comparecencia del ministro de consumo. El desastre de las rebajas era la estocada que le faltaba al sector textil, que perderá el 40% de su facturación. La desesperanza de los comerciantes, hosteleros y hoteleros confirma los malos augurios. En este punto, saltó un espontáneo a las puertas de Galapagar, también en homenaje a El Fary: “¡Detesto al hombre blandengue!”. “Por favor –se giró una mujer con bata de guatiné-, que este hombre ha pedido a Competencia que investigue la repentina subida de la luz. ¡Un respeto!”. Las comidillas que se forman a la sombra de este lugar son una armonía de creación y vida.

Los hechos se encadenan de un modo tan fatal que se arrastran los unos a los otros inexorablemente. Bajo una pelambrera enorme se ven relampaguear los pequeños ojos del Maquiavelo de este hampa. Está preocupado por si su caída arrastra a un ministro de Estado, a su mujer o a la duquesa de Maufrigneuse. El temporal complica aún más la campaña de vacunación. Portugal no descarta un nuevo confinamiento como el de marzo.

Pobre crédula, yo creo en la razón, en el progreso sensato mediante la constancia y el trabajo, en la paz internacional y en la confesión religiosa. Mantener sensato a este país apasionado es como querer dar un grito con una garganta muda. De momento, vamos a esperar a que pase el temporal y a ver con qué otra tragedia nos sorprende el hampa de nuestro peludo Maquiavelo. Como han podido comprobar, a Sánchez lo he dejado descansar. En palabras de El Fary: “Escondido, pero aquel de la fuente que nadie lo toque, que lo dejen tranquilo”.

Lo último en Opinión

Últimas noticias