El libro demuestra la vanidad de Sánchez

El libro demuestra la vanidad de Sánchez

Manual de Resistencia, el libro de memorias de Pedro Sánchez, confirma un aspecto de su persona del que ya sospechábamos: su vanidad. De dicha publicación escrita por Irene Lozano, que se ha puesto a la venta en librerías este mismo martes, no se esperaba una prosa digna de un premio literario, sin embargo, nadie podía prever que el primer capítulo fuera una loa, quizá sin pretenderlo, a algo tan íntimo como un colchón de matrimonio. Según el presidente del Gobierno, la primera –y “crucial”– decisión que dispuso a su llegada a La Moncloa la tomó junto a su mujer, Begoña Gómez, y fue la de pintar la habitación y cambiar el colchón de la cama donde reposarían los secretos de alcoba presidenciales de la pareja.

Por supuesto, qué duda cabe, el jefe del Ejecutivo puede renovar con libertad el colchón de una cama en la que han dormido personas ajenas, en este caso Mariano Rajoy con su esposa Elvira; pero relatarlo en un libro con todo detalle, sobrepasa los límites de lo absurdo y la vergüenza ajena. Sobre todo porque con este innecesario y frívolo detalle, lo único que evidencia es que posee un escaso respeto hacia la sacralidad de la institución que representa, nada más y nada menos que la Presidencia de España. En la misma publicación, que recordemos tampoco ha escrito él, tal y como ocurrió con su tesis doctoral, también se refiere en el capítulo “Con mi familia en la oficina de la Seguridad Social” al día que abandona el escaño de la Cámara Baja forzado por la irrupción de una gestora en Ferraz: “Recibí una ovación multitudinaria al salir del Congreso aquel viernes por la noche”. Sería, desde luego, un detalle sin importancia si no fuera porque la dimisión de Sánchez fue el 1 de octubre de 2016, es decir, un sábado y no un viernes, tal y como asegura el presidente en sus andanzas políticas.

Con tanto desatino a lo largo de 300 páginas, Sánchez, que –recuérdese– aún lidera un Gobierno que toma las decisiones legislativas que rigen el devenir de todos los españoles, demuestra una vez más que está absolutamente fascinado por el poder y que, además, su apego a la realidad es muy cuestionable. Esta publicación, con la que se ha saltado la regla no escrita entre presidentes de no publicar libros sobre política cuando aún se está en el cargo, es una prueba más de que Sánchez está dominado por el narcisismo y no por la prudencia que se requiere para estar al frente de la gestión gubernamental de una nación. Lo que necesita España es un presidente que obvie el disparate y no use el poder para acrecentar su fatuidad.

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