Felipe González, para el sanchismo: «Un jarrón chino que ya no encaja bien en las estanterías»
«Lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible», es una popular frase castiza, que se atribuye al torero español Rafael Guerra, Guerrita; una expresión que se usa para definir una «absoluta y rotunda imposibilidad».
Podría ser aplicable a la situación en la que se encuentra sumido el sanchismo político instalado en el gobierno, arrastrando derrota tras derrota, y rodeado de casos de corrupción. Y sin poder legislar al no disponer de mayoría en el Congreso y carecer de Presupuestos, siendo los últimos aprobados en 2022, es decir en la anterior legislatura. Por si todo ello fuera poco, que obviamente no lo es en una auténtica democracia parlamentaria, los aliados parlamentarios con los que cuenta son Bildu y ERC, aparte del «fiel» PNV con quien gobierna en el País Vasco. Lo que significa que Otegi y Junqueras, y hasta hace poco Puigdemont, tienen realmente en sus manos el gobierno de España. Con los que por cierto, había asegurado solemne y rotundamente incluso desde la tribuna del Congreso, que «jamás pactaría».
Es comprensible que tras las dos sucesivas y rotundas derrotas electorales en Extremadura y Aragón, territorios de importante dominio socialista durante largo tiempo, y con candidatos genuinamente sanchistas como Miguel A. Gallardo y Pilar Alegría respectivamente, comiencen a aflorar cualificadas voces socialistas expresando su crítica hacia el sanchismo que está llevando al PSOE a una virtual desaparición. Esta semana ha sido pródiga en ese sentido, destacando entre ellas la de Felipe González, un auténtico referente del PSOE socialdemócrata, desde el histórico Congreso de Suresnes en 1974, pasando por su absoluto compromiso con la Transición y al frente del gobierno de España desde 1982 hasta 1996. Tras lo cual dejó la secretaria general de su partido.
Su reciente intervención en el Ateneo de Madrid afirmando rotundamente que si Sánchez es el candidato en las próximas elecciones él «votaría en blanco», ha abierto la caja de Pandora en Ferraz y la Moncloa. La consigna sanchista ha sido terminante, desautorizándole en cascada diversos ministros, invitándole incluso a abandonar el partido Ángel Víctor Torres, el ministro de Política Territorial y la Memoria Democrática. Otras han utilizado expresiones claramente irrespetuosas como Ana Redondo, la mano derecha de Oscar Puente en el Ayuntamiento de Valladolid, y ahora ministra de Igualdad. Que literalmente le ha comparado con «un jarrón chino, que ya no encaja bien en las estanterías».
La vicesecretaria general Rebeca Torró sucesora de Ábalos y Cerdán también se ha sumado a las críticas. Es un ejemplo indudable del PSOE sanchista en la actualidad, que desprecia a personajes como González, llegando a comentarios despectivos de ese tenor. Y como estas tormentas no vienen solas, no podía faltar a la cita el cualificado ministro Óscar López. Formando parte de la nómina de «candidatos ministros» como aspirante a derrotar a Ayuso en Madrid. Su declaración tras la gran derrota en Aragón, atribuyendo al fallecido Javier Lambán la responsabilidad de la misma, es un claro ejemplo del deterioro ético y moral alcanzado. No podía faltar el presidente García-Page asegurando que sus palabras le supusieron «dolor y mucha tristeza».
Las disculpas y petición de perdón exigidas a Óscar López desde diversas instancias, no han obtenido como es sabido ninguna rectificación por su parte. En este clima político nacional, Pedro Sánchez expresó en la Cumbre de Múnich desde su actual situación política personal marginal, su oposición a un rearme militar nuclear en la UE, diciendo que lo que se necesita es un «rearme moral en el mundo» para evitar la guerra. Quizás debería mirarse en el espejo y a continuación hablar con su íntimo Óscar López, quien tras la debacle electoral que obtuvo como candidato a la presidencia de Castilla y León, tiene en perspectiva una no menor en Madrid.
A la crítica se ha sumado entre otros Tomás Gómez, anterior secretario general de la FSM (la Federación Socialista Madrileña) con un artículo publicado ayer en La Razón titulado Una secta llamada PSOE en el que afirma que «en el Partido Socialista se han sustituido los principios ideológicos por el seguidismo al líder». El 15 de marzo es la siguiente etapa, la castellano leonesa, de esta carrera del sanchismo hacia el precipicio. Arrastrando a España.
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