¿Cuántas vidas podrían haberse salvado en el Alvia si ADIF hubiera informado a la Guardia Civil?
Más allá de que cada día que pasa se afianza la hipótesis de que el mortal accidente ferroviario de Córdoba se debió a un fallo de la vía, hay otro aspecto crucial que merece ser tenido en cuenta: el centro de control de ADIF se pone en contacto con la interventora del Alvia a las 19:49 horas del domingo, que le anuncia que está herida y el tren está accidentado, pero, sin embargo, la Guardia Civil tiene constancia del mismo casi media hora después, cuando es informada, por casualidad, por un pasajero que caminaba a oscuras por los alrededores. La cuestión que sorprende es cómo si ADIF ya conocía el descarrilamiento y el lugar del mismo, los agentes de la Benemérita no estaban al tanto. Dicho de otro modo: había pasado casi media hora desde que el centro de operaciones tuvo constancia del siniestro del Alvia. ¿Es que desde ADIF no avisaron a la Guardia Civil? No es una cuestión baladí, porque se perdió un tiempo precioso, sobre todo teniendo en cuenta que los mayores daños -humanos, sobre todo- los sufrió este tren. Alguien tiene que dar de explicaciones porque podrían haberse salvado vidas si la Guardia Civil hubiera llegado antes.
De modo que además de investigar los motivos del accidente, urge también saber si la descoordinación agravó aun más, si cabe, la situación. Porque es obvio que la respuesta de los miembros de las labores de rescate fue ejemplar una vez conocieron la dimensión de la tragedia, pero es clave saber por qué entre las 19:49 -hora en la que ADIF tiene noticia del accidente- y las 20:15 -hora en la que los agentes se encuentran con el terrible escenario del Alvia- nadie les informó del mismo. No es una cuestión menor, porque 26 minutos es demasiado tiempo cuando había decenas de personas atrapadas en un tren convertido en un amasijo de hierros, más aún cuando las complejas labores de evacuación de las víctimas empezaron pasadas las 21 horas. 70 minutos después de que ADIF conociera el siniestro. La pregunta, dolorosa, es ¿cuántas vidas podrían haberse salvado?