Revolución inminente: Chile ayuda a sus abejas con un polen líquido que aumenta el 20% su producción
El papel de las abejas en la polinización es uno de los más importantes y, a la vez, más infravalorados de la agricultura moderna. Cada vez que una abeja pasa de flor en flor transporta granos de polen que permiten la fecundación y el desarrollo del fruto. Es un proceso esencial, del que dependen miles de explotaciones agrícolas en todo el mundo. Sin embargo, tiene límites.
El clima, los cambios bruscos de temperatura o una simple lluvia pueden frenar la actividad de las abejas justo en plena floración. En ese contexto aparece BioPollen Solutions, una empresa chilena que propone el uso de polen líquido para asegurar la polinización. Sus ensayos muestran incrementos de producción de hasta un 20% en cultivos como el aguacate y, en el caso de cultivos anuales como el maíz, cifras que llegan al 40%.
Crean un polen líquido que apoya a las abejas y aumenta hasta un 20% la producción agrícola
La tecnología que impulsa BioPollen parte de una idea sencilla, pero exige precisión. El equipo cosecha manualmente las flores justo antes de que se abran, cuando el polen todavía conserva su máxima viabilidad. Después lo extraen mediante un proceso propio y lo conservan a baja temperatura durante semanas, ya suspendido en un medio líquido.
Ese polen se aplica en el campo con drones, helicópteros o avionetas, según la superficie y la orografía. El objetivo es hacer llegar más granos de polen viables a cada flor femenina en el momento exacto. En cultivos como el aguacate, donde menos del 0,1% de las flores acaba convirtiéndose en fruto, la mejora resulta notable.
Los resultados no dependen sólo de un año bueno. De hecho, la tecnología muestra su mayor valor cuando el clima es adverso. Heladas tardías, lluvias durante la floración o desajustes en los ciclos florales reducen la actividad de los insectos. En esos escenarios, la polinización asistida actúa como un seguro productivo que reduce la incertidumbre del agricultor.
Qué diferencia al polen líquido de la polinización tradicional
La principal diferencia está en el control. La polinización natural depende del comportamiento de los insectos y de condiciones externas que nadie maneja. El polen líquido permite una polinización bajo demanda, con fechas definidas y dosis ajustadas.
Las abejas no vuelan con frío, lluvia o viento fuerte. El polen líquido sí se puede aplicar en ventanas climáticas más amplias. Además, el productor decide cuánta carga recibe cada flor, algo imposible de regular con insectos.
Otro punto clave es la logística. Un dron puede cubrir en horas superficies que requerirían días de trabajo manual o grandes concentraciones de colmenas. Eso reduce costes y permite llegar a zonas complicadas sin alterar las prácticas habituales del huerto. Aun así, los propios desarrolladores insisten en que no se trata de sustituir a las abejas, sino de reforzar su labor cuando fallan las condiciones.
Cuánto polen producen y transportan las abejas
La actividad de las abejas alcanza su pico en primavera, coincidiendo con la floración masiva. En condiciones ideales, una colmena sana puede recolectar decenas de kilos de polen al año y contribuir de forma decisiva al rendimiento de numerosos cultivos.
Una abeja obrera transporta en cada vuelo de recolección entre 15 y 30 miligramos de polen. Esa carga equivale, de media, a cerca del 30% de su propio peso corporal, aunque en situaciones excepcionales puede llegar a rozar la mitad.
El polen viaja compactado en dos pequeñas bolitas adheridas a las patas traseras, en unas estructuras llamadas corbículas, donde cada gránulo suele pesar entre 4 y 10 miligramos.