Nuevo hito para el orgullo de la ciencia española: hallan microorganismos que ayudan al trigo a resistir mejor la sequía
La sequía se ha convertido en uno de los mayores desafíos para la agricultura, y el trigo figura entre los cultivos más sensibles a la falta de agua. La ciencia española ha logrado un avance relevante al identificar microorganismos capaces de ayudar a este cultivo a soportar mejor el estrés hídrico.
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de León y la empresa biotecnológica Ficosterra, publicado recientemente en la revista Journal of Plant Growth Regulation, ha analizado cómo distintos microorganismos promotores del crecimiento vegetal influyen en el comportamiento del trigo cuando atraviesa periodos prolongados sin riego.
Qué microorganismos ayudan al trigo a resistir mejor la sequía
El trigo es especialmente vulnerable al déficit hídrico. Cuando el agua escasea, su crecimiento se reduce, disminuye el contenido de agua en los tejidos y también se ve afectada la capacidad fotosintética de la planta.
Ante la previsión de que los episodios de sequía sean cada vez más frecuentes, los científicos están explorando alternativas que complementen o sustituyan a la mejora genética tradicional, un proceso que suele ser largo y costoso.
Una de las estrategias que más interés ha despertado es el uso de microorganismos promotores del crecimiento vegetal (PGPM), capaces de estimular el desarrollo de las plantas y mejorar su tolerancia frente a situaciones de estrés ambiental.
En el experimento, los investigadores analizaron cinco microorganismos aislados en distintas regiones de España: Priestia megaterium, Peribacillus frigoritolerans, Pseudomonas canadensis, Azotobacter chroococcum, Pichia kluyveri.
Para comprobar su efecto, las semillas de trigo de la variedad «Galera» fueron inoculadas con cada uno de estos microorganismos y posteriormente sometidas a 24 días sin riego, con el objetivo de evaluar su comportamiento bajo condiciones de estrés hídrico.
Los resultados revelaron diferencias claras entre los microorganismos analizados. Tres de ellos —P. megaterium, P. frigoritolerans y P. canadensis— mostraron efectos positivos sobre el cultivo.
Cómo actúan estas bacterias en las plantas
El estudio indica que estos microorganismos favorecen una mayor retención de agua en las plantas de trigo y ayudan a recuperar parcialmente los niveles de clorofila, que suelen disminuir durante los periodos de sequía.
Los investigadores atribuyen este efecto a la capacidad de algunas bacterias para producir auxinas, hormonas vegetales que estimulan el crecimiento, y enzimas como la ACC desaminasa, que reduce la acumulación de etileno, una hormona que aumenta cuando la planta sufre estrés y puede frenar su desarrollo.
El trabajo también analizó varios indicadores bioquímicos relacionados con el estrés hídrico, como prolina, malondialdehído (MDA) y ácido abscísico (ABA), además de la expresión de genes implicados en la respuesta a la sequía.
En las plantas tratadas con P. megaterium y P. canadensis, los científicos observaron un aumento del ácido abscísico, hormona que regula el cierre de los estomas para evitar la pérdida de agua, mientras que se redujo la expresión del gen TaCYP707A1, encargado de degradarla.
Según los investigadores, estos resultados indican que los microorganismos no solo influyen en la fisiología de la planta, sino también en su respuesta molecular al estrés hídrico.
Sin embargo, Azotobacter chroococcum y Pichia kluyveri mostraron efectos opuestos: aunque activaron algunos marcadores de estrés, no mejoraron el rendimiento del cultivo e incluso redujeron la biomasa, lo que demuestra que la eficacia de estos microorganismos depende de su interacción específica con la planta.
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