Hito histórico de los oceanógrafos: vierten una sustancia para hacer los mares más ácidos y consiguen frenar el calentamiento del agua
Unos oceanógrafos expertos lideran el proyecto Loc-Ness que lucha contra el calentamiento global
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El proyecto Loc-Ness está intentando luchar contra la crisis climática vertiendo hidróxido de sodio al mar. El oceanógrafo Adam Subhas anunció los primeros resultados de su prueba en la Reunión de Ciencias Oceánicas de la AGU en Glasgow, en la que explicó su experimento basado en el método de aumento de la alcalinidad oceánica (AAO) e informó de resultados prometedores en lo que respecta a la absorción de carbono con un impacto mínimo en el ecosistema. Consulta en este artículo todo lo que debes saber sobre este experimento para luchar contra el calentamiento del agua.
El experimento se llevó a cabo durante cuatro días del pasado mes de agosto en el golfo de Maine, a 80 kilómetros de la costa de Massachusetts. En un principio se pensó que esta prueba iba a ser una temeridad, pero viendo los resultados parece que este grupo de expertos oceanógrafos estaba en lo cierto: verter sustancias químicas al mar puede ayudar a frenar el calentamiento global. Lo que se busca es acelerar la capacidad del océano de absorber dióxido de carbono y contrarrestar la acidificación de los mares.
Para ello se vertieron sobre el agua 65.000 litros de hidróxido de sodio (sosa cáustica), que es el principal ingrediente en esta prueba que busca un aumento de la alcalinidad oceánica (AAO). Este producto dejó las aguas americanas de color rojo en lo que se intuía que era una afrenta casi para la humanidad, pero los resultados fueron sorprendentes: los investigadores midieron hasta 10 toneladas de carbono adicional en el agua, mientras que el pH aumentó de 7,9 a 8,3, lo que marcó un retorno de la alcalinidad del océano a los niveles preindustriales. Todo ello gracias a mezclar química y agua para sacar el ácido de los mares.
Esto, según cita Meteored, se explica porque «la acidificación reduce la capacidad del océano para absorber carbono, lo que provoca su acumulación en la atmósfera y un aumento de las temperaturas globales». Para determinar este proceso, se vertió la sustancia química al mar y se rastreó la dispersión utilizando planeadores autónomos y vehículos submarinos autónomos de largo alcance. Algo importante: Este experimento contó con el visto bueno de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos y se monitorizó la salud de la vida que habita en esta zona.
El experimento de los oceanógrafos
«Para algunos fue un experimento temerario, pero los científicos esperan que la dispersión de 65.000 litros de hidróxido de sodio en el golfo de Maine pueda aliviar la crisis climática», informó The Guardian en un artículo publicado hace unos días.
«El océano ya es increíblemente alcalino porque contiene 38.000 billones de toneladas de carbono, almacenadas como bicarbonato disuelto o bicarbonato de sodio», afirmó Adam Subhas, oceanógrafo principal del equipo de investigación que anunció que en los cuatro primeros días se eliminaron entre 2 y 10 toneladas de CO2 de la atmósfera.
La página web de este proyecto ofrece información a los ciudadanos sobre el objetivo de este proyecto. «¿Qué es el aumento de la alcalinidad oceánica (OAE)?» preguntan y ofrecen una respuesta: «La mejora de la alcalinidad oceánica (OAE, por sus siglas en inglés) es un método para eliminar el dióxido de carbono que potencia la capacidad natural del océano para eliminar el carbono de la atmósfera, lo cual es una parte fundamental del ciclo del carbono de la Tierra y una influencia moderadora sobre el cambio climático».

«En el mejor de los casos, esta dispersión provocaría la absorción de unas 50 toneladas de dióxido de carbono de la atmósfera por el agua de mar en el transcurso de un año», cuentan a este medio, dejando claro que 50 toneladas de carbono equivaldrían a las emisiones al año que realizan cinco ciudadanos británicos.
Desde Inglaterra, The Guardian también informa que, para que la OAE se convierta en algo viable, tendrá que tener una fuerte inversión pública y privada. «La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. afirma que podría eliminar entre 1.000 y 15.000 millones de toneladas de CO₂ al año a un coste de hasta 160 dólares (120 libras esterlinas) por tonelada», informa. Unos números que no hacen muy viable este nuevo invento destinado a luchar contra el cambio climático.
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