Energía solar

La ciencia española, en racha: investigadores de Cádiz crean un sistema inteligente que reduce un 36% la dependencia eléctrica de una vivienda

dependencia eléctrica
Equipo de investigación del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Algeciras. Foto: Junta de Andalucía.
  • Alejo Lucarás
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La dependencia eléctrica de los hogares españoles tiene los días contados si propuestas como esta terminan por aterrizar en el mercado. Un equipo de investigación del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Algeciras, perteneciente a la Universidad de Cádiz (UCA), ha diseñado un controlador inteligente que ha dado mucho que hablar.

Este dispositivo coordina de forma automática los recursos energéticos de una vivienda con autoconsumo para reducir al mínimo lo que se toma de la red. El proyecto cuenta con financiación de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía y con la colaboración de la Universidad de Bayreuth (Alemania) y la Universidad de Cardiff (Reino Unido).

Hito de la ciencia gaditana: así es el novedoso sistema que recorta un 36% la dependencia eléctrica del hogar

Para empezar, y con el ánimo de entender mejor el contexto al que nos enfrentamos, hay que señalar que este controlador actúa como un cerebro digital. 

Este «cerebro» analiza en milisegundos variables como la energía solar disponible en ese momento, el nivel de carga de la batería, el consumo de la vivienda y las necesidades de calefacción o agua caliente.

Con esa información, decide en tiempo real cómo distribuir los recursos para priorizar las fuentes propias y dejar la red eléctrica como último recurso.

Las pruebas en laboratorio arrojaron una reducción del 36% en la dependencia eléctrica frente a instalaciones similares sin gestión inteligente. También se registró una caída del 3% en el consumo de la caldera de gas.

Para quienes estén interesados en indagar un poco más en profundidad, los resultados de este avance español han sido publicados en la revista científica Energy and Buildings, por parte de los investigadores Pablo Horrillo y Luis Fernández, entre otros.

Aunque los datos proceden de simulaciones de 24 horas, Horrillo señala que, extrapolados a un año completo, representan un ahorro muy considerable.

El sistema está pensado para los llamados prosumidores. ¿A qué se refiere esto? A usuarios que no solo consumen electricidad, sino que también la generan. Para ello necesitan una instalación con paneles solares fotovoltaicos, una batería de almacenamiento, un termo eléctrico y una caldera de gas como respaldo térmico.

El avance es treinta veces más rápido que otras dependencias eléctricas

Uno de los aspectos más destacados del sistema es su eficiencia computacional. Frente a otras tecnologías de gestión energética que recurren a algoritmos de optimización complejos, este controlador necesita hasta 30 veces menos tiempo de cálculo para tomar cada decisión.

Eso abre la puerta a implantarlo en dispositivos electrónicos de bajo coste (del tipo que ya se usa en domótica) conectados a la red wifi del hogar.

El modelo ha sido validado mediante simulaciones y ensayos en tiempo real con equipos físicos, reproduciendo distintos escenarios: días de alta radiación solar, situaciones intermedias y momentos de baja generación.

En cada caso, el sistema ajusta automáticamente qué equipos funcionan y con qué intensidad para mantener el confort sin recurrir a la red más de lo necesario.

¿Qué le falta a este sistema inteligente de la Universidad de Cádiz para que se pueda aplicar a gran escala?

El equipo gaditano sitúa el sistema en una fase avanzada de validación y apunta a tres ámbitos de aplicación: viviendas unifamiliares, edificios y comunidades energéticas.

Luis Fernández, responsable del grupo de investigación, plantea como objetivo que el usuario deje de ser un consumidor pasivo y logre desconectarse de la red durante largos periodos del día.

Las siguientes versiones del controlador ya incorporan una capa de anticipación. En lugar de solo reaccionar a lo que ocurre en cada momento, el sistema aprenderá a prever los consumos futuros y a adaptar su estrategia según las tarifas eléctricas vigentes o las necesidades de la red.

Esta capacidad predictiva permitiría además que las viviendas contribuyan activamente a estabilizar el suministro en situaciones de tensión en el sistema eléctrico.

En España, donde el autoconsumo solar creció un 23% en 2024 hasta superar los 6.000 megavatios instalados, tecnologías como esta marcan la diferencia entre aprovechar esa energía o desperdiciarla.

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