Océanos

Los biólogos se frotan los ojos: descubren en Corea un molusco marino que no ha cambiado en 300 millones de años

quitón
Quitón. Imagen de Wikimedia Commons, Matt Knoth, CC.

Biólogos han identificado en Corea del Sur una nueva especie de quitón, un molusco marino considerado uno de los grupos animales más antiguos del océano. Estos invertebrados, caracterizados por su cuerpo ovalado y una concha formada por ocho placas superpuestas que funcionan como una armadura, apenas han cambiado durante unos 300 millones de años.

El hallazgo ha sido descrito en un estudio publicado en la revista Marine Life Science & Technology, donde investigadores de la Universidad Nacional Kyungpook explican cómo lograron identificar esta especie tras analizar ejemplares recogidos en la costa surcoreana.

Para evitar errores de clasificación, el equipo combinó estudios genéticos y observaciones físicas detalladas, una estrategia que permitió distinguir al nuevo molusco de especies muy similares.

Una nueva especie de quitón identificada gracias al ADN y al microscopio

Los quitones están distribuidos por prácticamente todo el planeta. Pueden encontrarse tanto en aguas tropicales como en regiones polares, viviendo en pozas de marea y también en zonas profundas del océano. Actualmente se conocen alrededor de 940 especies vivas.

Tradicionalmente, los científicos clasifican a estos animales observando características físicas como la estructura de sus placas o válvulas y la rádula, un órgano especializado que utilizan para alimentarse. Sin embargo, debido a la gran similitud externa entre muchas especies, este método puede provocar confusiones taxonómicas.

Para superar esa limitación, los investigadores analizaron genomas mitocondriales completos de varios ejemplares del género Acanthochitona recogidos en la costa de Corea del Sur. El ADN mitocondrial suele acumular mutaciones con relativa rapidez, lo que lo convierte en una herramienta útil para detectar diferencias entre especies cercanas.

El equipo también examinó el gen COI (subunidad I de la citocromo c oxidasa), muy utilizado en estudios de identificación genética porque las especies relacionadas presentan secuencias claramente diferenciadas. Al comparar los datos, los científicos detectaron patrones genéticos únicos tanto en el gen COI como en el ADN mitocondrial completo.

El quitón «feroz» que intrigó a los científicos

Para confirmar que se trataba realmente de una especie nueva, los investigadores recurrieron a microscopios electrónicos de alta potencia que permitieron observar con gran detalle la anatomía del molusco.

Las imágenes revelaron características físicas distintivas, especialmente en las espículas dorsales, pequeñas agujas microscópicas que cubren el cuerpo del animal, y en la estructura de la rádula. Estas diferencias no coincidían con ninguna especie conocida del género.

Además, el equipo estimó que el género Acanthochitona se separó de otros linajes de quitones hace unos 83,94 millones de años, durante el Cretácico tardío, lo que ayuda a comprender mejor la historia evolutiva de este grupo de moluscos.

La nueva especie fue bautizada Acanthochitona feroxa, un nombre inspirado en su aspecto. El término ferox significa «feroz» en latín, una referencia a la apariencia del animal observada por los científicos.

Más allá del descubrimiento de esta especie, el estudio también aporta información sobre la especiación y las relaciones filogenéticas dentro de los acantoquitónidos. Los investigadores han publicado marcadores genéticos detallados e imágenes microscópicas, lo que permitirá a otros científicos identificar más fácilmente Acanthochitona feroxa en otras regiones del mundo.

Este trabajo amplía el conocimiento sobre la evolución de los quitones y su diversidad en el Pacífico occidental, una zona donde todavía quedan especies por identificar.

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