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Agresión homófoba en un gimnasio de Palma: «Eres un maricón y no quiero que entres en los vestuarios»

Un trabajador de limpieza de un centro deportivo resulta agredido verbalmente por un cliente por ser gay

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Julio Bastida

Lo que debía ser una jornada laboral más acabó convirtiéndose en una escena de tensión, humillación y dolor para Mario, un joven venezolano que desde hace años trabaja como personal de limpieza en la cadena de gimnasios VitalFit. Los hechos ocurrieron el pasado jueves mientras el empleado realizaba tareas de mantenimiento relacionadas con una avería en las tuberías de los vestuarios del centro deportivo.

Según relatan testigos y responsables del gimnasio, los problemas en las instalaciones obligaron a intensificar las labores de revisión y limpieza en la zona de baños y vestuarios, provocando una entrada y salida constante del personal técnico y de mantenimiento tanto en el área masculina como en la femenina. Mario, que se encontraba desempeñando sus funciones debidamente uniformado y avisando en todo momento de su presencia, accedía únicamente a las zonas comunes permitidas para revisar la incidencia.

Desde la dirección del gimnasio subrayan además que «en ningún momento» el trabajador entró en la zona de duchas ni accedió a espacios donde hubiese mujeres desvestidas, algo que también corroboran varios clientes habituales del establecimiento.

Sin embargo, la situación dio un giro inesperado cuando una usuaria comenzó a mostrar su descontento por la presencia del empleado en el vestuario femenino. Según las versiones recogidas, la mujer abandonó el lugar para buscar a su pareja, un joven español de aproximadamente 25 años, quien irrumpió minutos después en las instalaciones visiblemente alterado.

Testigos aseguran que el individuo comenzó a gritar e increpar directamente a Mario delante de numerosos clientes y trabajadores. «Me da igual que seas un maricón. No entres más al vestuario de las mujeres», habría repetido en varias ocasiones mientras insultaba al empleado haciendo referencia a su condición sexual.

La escena dejó completamente paralizado al trabajador, que no supo cómo reaccionar ante la agresividad verbal y los insultos. «Se quedó en shock. Mario no entendía qué estaba pasando», explica una persona presente durante el incidente. Hay que destacar que la pareja que provocó este altercado, según relatan desde el centro, ya había sido expulsada de otro gimnasio de la zona por su comportamiento y falta de educación.

La situación ha generado una fuerte ola de apoyo hacia el empleado dentro y fuera del gimnasio. Mario es una figura muy conocida entre los usuarios habituales de la cadena deportiva, donde lleva años trabajando y donde, según destacan compañeros y clientes, jamás había protagonizado ningún conflicto.

De hecho, durante una entrevista concedida este viernes a un equipo de OKBALEARES, numerosas personas se acercaron espontáneamente para mostrarle su cariño y respaldo. Algunos clientes llegaron incluso a abrazarlo emocionados al conocer lo sucedido.

Uno de los momentos más significativos fue el protagonizado por Robert González, propietario y gerente del centro deportivo, quien no dudó en fundirse en un abrazo con el trabajador ante las cámaras. «Mario es un cielo de persona y de trabajador. La gente le quiere muchísimo y nosotros mucho más. No es justo lo que está pasando», declaró González visiblemente afectado. «Lleva años con nosotros, siempre ha sido ejemplar y nunca hemos tenido ni un solo problema. Ya hemos denunciado los hechos ante la Policía Nacional», añadió.

El caso ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre las agresiones homófobas, los insultos por orientación sexual y los episodios de discriminación que todavía continúan produciéndose en espacios cotidianos. Asociaciones de defensa de los derechos LGTBI recuerdan que este tipo de comentarios pueden constituir delitos de odio cuando existe una motivación discriminatoria clara.

Mientras tanto, Mario intenta recuperarse emocionalmente de una situación que, según su entorno, jamás imaginó vivir en su lugar de trabajo. Arropado por compañeros, clientes y responsables del gimnasio, el trabajador asegura sentirse profundamente agradecido por todas las muestras de apoyo recibidas en las últimas horas.

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