Rocío

¿Cuándo es el Rocío este 2026 y por que cada año se celebra en una fecha?

Rocío 2026
Blanca Espada

Cada primavera, cuando ya se ha terminado la Semana Santa, muchos devotos de la Virgen del Rocío se hacen la misma pregunta ¿cuándo cae este año el Rocío? Y lo cierto es que no es raro que haya esa duda, porque no tiene una fecha fija como otras celebraciones. Un año es en mayo, otro cuando se aproxima junio y eso desconcierta, sobre todo a quien quiere organizarse con tiempo y vivir el Rocío 2026 por todo lo alto.

Por suerte, la fecha para este año ya se conoce. La Romería del Rocío 2026 se celebrará entre el 22 y el 25 de mayo, aunque, como siempre, los días importantes van mucho más allá de esas fechas. Porque el Rocío no empieza de golpe ni termina de repente, sino que se vive poco a poco, desde que las hermandades echan a andar hasta que la Virgen vuelve a su sitio. Pero entender por qué cambia cada año requiere ir un poco más allá del calendario habitual. No depende de un día concreto, sino de una festividad religiosa que también va cambiando. Y ahí está la clave de todo.

Cuándo es el Rocío en 2026

En 2026, la Romería del Rocío se celebrará oficialmente desde el viernes 22 de mayo hasta la madrugada del lunes 25 de mayo, coincidiendo con el fin de semana de Pentecostés. Esos son los días grandes, los que concentran los actos principales en la aldea de El Rocío, en Almonte. Pero la realidad es que el ambiente empieza antes. Días previos ya se ven caminos llenos de peregrinos, carretas, caballos y hermandades que avanzan poco a poco hasta llegar al santuario.

Durante ese fin de semana, todo sigue un orden muy marcado que se repite año tras año. De este modo, el viernes arranca con la presentación de hermandades, que van pasando por el santuario siguiendo una tradición muy cuidada. El sábado continúa ese desfile, con más hermandades llegando a la aldea y el domingo se celebra la Misa Pontifical, uno de los momentos más solemnes, y ya por la noche el ambiente cambia por completo con el rezo del Rosario.

Y luego llega lo que muchos esperan: la madrugada del lunes, cuando se produce el salto de la reja y la Virgen sale en procesión. Ahí ya no hay horarios exactos ni distancias claras. Todo es emoción, empujones, lágrimas y devoción.

Por qué el Rocío no tiene una fecha fija

Si alguna vez has intentado mirar con tiempo cuándo cae el Rocío, seguro que te has dado cuenta de algo y es que no vas a poder memorizar la fecha ya que tal y como ocurre con otras celebraciones, tal y como es el caso de la Semana Santa, no tiene una fecha fija, es decir, que un año toca en mayo, otro casi en junio, de modo que siempre genera dudas. ¿Pero por qué pasa esto?.

La razón no está en una decisión que se tome cada año ni en algo que cambie porque sí. En realidad, todo viene de una fecha que tampoco es fija y que no es otra que la de Pentecostés, que se coloca en el calendario contando desde atrás, no desde un día concreto. Es decir, se celebra cincuenta días después de la Pascua, pero si recordamos esta ya de por sí va cambiando cada año, así que todo lo que depende de ella también se mueve.

Por eso hay años en los que cae antes y otros en los que se va casi a junio. No es algo aleatorio, aunque lo parezca cuando miras el calendario sin contexto.  Además, Pentecostés no es una fecha cualquiera dentro del calendario cristiano. Recuerda el momento en el que, según la tradición, el Espíritu Santo desciende sobre los apóstoles. Ese simbolismo es lo que, con el tiempo, terminó conectando directamente con la devoción a la Virgen del Rocío. Y ahí está la clave y es que en realidad, no cambia el Rocío como tal, lo que cambia es el punto de referencia del que depende todo lo demás.

De una fiesta local a una romería masiva

Lo curioso es que no siempre fue así la Romería del Rocío no fue siempre como hoy la conocemos. De hecho, durante mucho tiempo la celebración no tenía nada que ver con Pentecostés. La historia sitúa el origen en el siglo XV, cuando, según la tradición, un cazador encontró la imagen de la Virgen en una zona conocida como La Rocina. A partir de ahí comenzó una devoción que fue creciendo con los años.

Ya en 1653, Almonte la nombró patrona, y se organizaba una fiesta en su honor. Pero entonces se celebraba en septiembre, no en primavera. El cambio llegó más tarde, hacia finales del siglo XVII, cuando se decidió trasladar la festividad a Pentecostés, pero no hay una única explicación clara. Algunos lo relacionan con decisiones religiosas de la época, otros creen que pudo influir el calendario agrícola, que en septiembre era complicado para la población. Sea como sea, ese cambio marcó lo que hoy conocemos como el Rocío.

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