Queman vivos a cuatro inmigrantes en un coche en Italia tras pedir a dos paquistaníes sus sueldos de jornaleros
Dos hombres paquistaníes vertieron gasolina dentro del vehículo, lanzaron un mechero y cerraron las puertas
El único superviviente del estremecedor asesinato acusa a una red mafiosa

Un crimen terrible ocurrido en Amendolara, Calabria, ha estremecido a toda Italia: cuatro trabajadores agrícolas inmigrantes murieron quemados vivos dentro de un automóvil en una gasolinera de la carretera estatal 106 (la Jónica) después de pedir a sus contratadores que les pagaran sus sueldos de jornaleros y rebelarse.
El pasado lunes, dos hombres paquistaníes de 31 años, identificados como Safeer Ahmed y Ali Raza, fueron detenidos como presuntos autores del asesinato múltiple. Las cámaras de seguridad de la estación de servicio fueron clave para vincularlos con el vehículo en llamas. En las imágenes que circulan se ve a dos hombres que cierran las puertas de un coche tras incendiarlo para impedir que salgan los jóvenes jornaleros que murieron quemados vivos.
Según las autoridades, las víctimas —un paquistaní de 29 años y tres afganos de entre 19 y 28 años— residían legalmente en Italia y no tenían antecedentes.

El testimonio del único superviviente
Mohammad Taj Alamyar, un afgano de 35 años que logró salvarse, ha relatado ante las cámaras de la televisión pública Rai que los dos detenidos exigían dinero por el transporte diario al campo y, ante la negativa de las víctimas a pagar, que además reclamaron sus sueldos de jornaleros, rociaron el coche con gasolina y le prendieron fuego. Alamyar denunció además que los caporales paquistaníes los amenazaban con armas y cuchillos, les proporcionaban alojamiento y comida, pero no les pagaban el salario acordado (alrededor de 45 euros al día).
«Es la mafia… son mafiosos paquistaníes»
Las víctimas vivían en un piso de Villapiana facilitado por estos mismos intermediarios y trabajaban recolectando fresas en Scanzano Jonico desde abril.
La primera ministra Giorgia Meloni ha condenado el «horrible asesinato» y ha asegurado que Italia no se doblegará ante la barbarie. Por su parte, la CGIL ha convocado una manifestación para este sábado que partirá desde el lugar del crimen.
Este suceso ha vuelto a poner el foco en el llamado caporalato, el sistema de explotación laboral que afecta a 230.000 jornaleros en los campos italianos. La explotación es especialmente grave en regiones como Calabria, Puglia, Sicilia y Campania.