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Por extraño que parezca, la ciencia lo confirma: los monos pueden seguir un ritmo musical de forma sincronizada

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Monos. Imagen de Freepik.

Los monos pueden sincronizar movimientos con la música, algo que hasta hace poco parecía exclusivo de los humanos. Nuevas evidencias científicas muestran que esta capacidad también puede desarrollarse en otros primates bajo ciertas condiciones.

Un estudio publicado en la revista Science analizó a macacos entrenados para adaptarse a distintos tempos musicales. A través de experimentos controlados, los investigadores comprobaron que estos animales podían ir más allá de estímulos simples y responder a estructuras rítmicas propias de canciones reales.

¿Los monos pueden sincronizar movimientos con la música? Esto dice la ciencia

La respuesta es sí, aunque con matices. En el experimento participaron dos macacos, llamados Gil y Tomás, que ya habían sido entrenados previamente para seguir el ritmo de un metrónomo. Ese punto de partida permitió avanzar hacia pruebas más complejas con música.

Para ello, los investigadores sustituyeron los sonidos simples por estímulos cada vez más elaborados hasta llegar a canciones completas. El objetivo era que los animales pudieran identificar el ritmo dentro de un flujo continuo de sonido, algo mucho más exigente que seguir un patrón regular.

Los resultados mostraron que ambos macacos lograron mantener patrones de golpeteo consistentes y ajustarse al tempo de distintas piezas musicales. Incluso cuando se modificaban las canciones, eran capaces de adaptar su respuesta, lo que indica que no actuaban de forma automática.

Este comportamiento también se observó en situaciones nuevas, como con música desconocida o sin recompensas inmediatas, lo que sugiere una capacidad de sincronización más flexible de lo que se pensaba.

Este tipo de hallazgos no solo amplía el conocimiento sobre el comportamiento animal, sino que también abre nuevas preguntas sobre el origen evolutivo del ritmo, su desarrollo en distintas especies y la forma en que el cerebro integra percepción auditiva y movimiento.

Un hallazgo que desafía numerosas teorías sobre el ritmo en los animales

Este descubrimiento pone en cuestión la hipótesis del aprendizaje vocal, que sostenía que solo las especies capaces de imitar sonidos podían sincronizarse con un ritmo musical. Los macacos, que no tienen esta habilidad, demostraron que el fenómeno puede darse igualmente.

Según los investigadores, estos primates cuentan con una maquinaria cerebral audiomotora que les permite vincular lo que oyen con el movimiento. Esto sugiere que las bases neurológicas del ritmo podrían estar más extendidas en el reino animal de lo que se creía.

Las principales diferencias entre humanos y monos al seguir el ritmo

Aun así, existen diferencias importantes con los humanos. Mientras que las personas responden a la música por motivación interna, los macacos actuaban guiados por recompensas externas, lo que implica un comportamiento aprendido y no espontáneo.

Esto refuerza la idea de que la sincronización rítmica en estos primates depende más del entrenamiento que de una respuesta espontánea ante la música.

Además, el estudio se realizó con un número muy reducido de individuos y en condiciones muy controladas, por lo que los resultados deben interpretarse con cautela, aunque abren nuevas líneas de investigación sobre el ritmo y el cerebro.

En definitiva, este hallazgo sugiere que el sentido del ritmo podría no ser tan exclusivo como se pensaba y que aún queda mucho por descubrir sobre cómo distintas especies procesan la música.

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