Sánchez se vuelve ahora más papista que el Papa
El hombre que ha hecho gala de un laicismo extremo que le impedía asistir a cualquier ceremonia religiosa, como los funerales católicos del Covid, la DANA y Adamuz, resulta que se sube ahora al carro y acudirá al acto religioso, una Santa Misa, que el Papa León XIV presidirá en la Sagrada Familia de Barcelona. ¿Se ha caído Sánchez del caballo como San Pablo y ha descubierto la luz de la fe? No, qué va, sólo que ahora le conviene, acechado por los escándalos de corrupción que tienen sitiado a su partido. De modo que el presidente del Gobierno quiere rentabilizar políticamente la visita del Santo Padre y la mejor manera es seguir el viejo dicho de hacerse más papista que el Papa, entre otras cosas porque León XIV ha sido objeto de críticas por parte de Donald Trump, lo que le convierte a los ojos del presidente en un amigo y aliado.
Desesperado, Sánchez se ha convertido por puro interés. Ahora bien, dejando clara cuál es la estrategia del Gobierno —subirse al carro del Pontífice—, está por ver qué hará el Vaticano, porque la maniobra de la Moncloa es clarísima. Sánchez se acerca al Papa y pretende llevarle al huerto, sobre todo en el asunto de la inmigración, esperando del Pontífice un aval a la regularización masiva. En suma, que esto se pone interesante. El presidente del Gobierno quiere que el guía espiritual de millones de católicos en todo el mundo se convierta en avalista de sus políticas. Y, en estas circunstancias, Sánchez asistirá a la misa que el Papa celebrará en Barcelona. Cabe esperar que la diplomacia vaticana sepa quién tiene delante y no se deje embaucar. Tiene milenios de experiencia como para no caer en la trampa del sanchismo. Y es que hay que huir de los neoconversos como quien huye del diablo. Entre otras cosas, porque apuntalar al sanchismo, en las actuales circunstancias, debería ser pecado.
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