¿Tardará mucho Sánchez en decir que su relación con Zapatero era «anecdótica»?

¿Tardará mucho Sánchez en decir que su relación con Zapatero era «anecdótica»?

El millón trescientos mil euros de la tasación de las joyas que la Policía incautó a José Luis Rodríguez Zapatero, y por las que el juez Calama le ha imputado por un delito fiscal y otro de contrabando, que se añaden a los que ya tenía, ha llevado al PSOE a plegar velas y pasar súbitamente del apoyo sin matices al ex presidente del Gobierno a marcar distancias. Ha sido un cambio de relato radical, hasta el punto de que ahora la consigna es pedirle explicaciones.

Caramba, hace semanas, cuando el juez le imputó un delito, entre otros, de pertenencia a organización criminal, Pedro Sánchez y los suyos expresaron su total confianza en quien consideraban un «referente» del partido y deslizaron reproches a la actuación del juez, sembrando dudas sobre su imparcialidad.

Pero han tasado las joyas —esas que no costaban más de 50.000 euros, según el portavoz de Zapatero— en 1.300.000 euros y el PSOE se ha puesto de canto. Se espera con expectación la valoración de Pedro Sánchez a la nueva doble imputación de Zapatero, pero conociendo al personaje, no descarten ustedes que se arranque con un «para mí Zapatero era un desconocido en lo personal», con el que tenía una «relación anecdótica», que fue lo que dijo de Ábalos y Koldo, pese a que fueron quienes le impulsaron a la secretaría general del PSOE. Y es que el personaje no tiene ni moral ni escrúpulos.

El PSOE y Sánchez van a matar a su padre político espiritual, el icono y referente, el justo y limpio Zapatero, el recto socialista que, según Sánchez, marcaba la línea ética del partido. Sánchez esperará el momento para darle la puntilla. Dirá algo así como que «me siento decepcionado en lo personal y reconozco que me dejé llevar por quienes me decían que Zapatero encarnaba los valores más altos del PSOE.  Y añadirá: «Ahora sé que el único que encarna esos valores soy yo».

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