La ‘fontanera’ dispuesta a llevárselos por delante

Palomo Leire Díez
  • Graciano Palomo
  • Periodista y escritor con más de 40 años de experiencia. Especializado en la Transición y el centro derecha español. Fui jefe de Información Política en la agencia EFE. Escribo sobre política nacional

¡Están de los nervios! La trama levantada al alimón (Cerdán-Leire-Teijelo) y preconizada desde el Palacio de la Moncloa para atemorizar y amedrentar a fiscales, policías, jueces y periodistas incómodos, es algo tan formidablemente grave y antidemocrático que su conclusión judicial marcará un antes y un después en este viejo y atormentado país.

Ahora, el temor se traslada a los «61 periodistas amigos» (Teijelo dixit) que de alguna forma u otra han sido cómplices activos o a título de acompañamiento caritativo en las andanzas innombrables de la «fontanera mayor de Sánchez». Algunas (os) tratan de ponerse el paño antes de la herida, conscientes de que han sido burlados precisamente en las agendas de una presunta delincuente de altos vuelos, lo que podríamos denominar como una «fontanera de Estado».

Lo que ha quedado claro en el imaginario colectivo popular es que, tras las sendas imputaciones de la esposa y el hermano del presidente del Gobierno, éste, encorajinado, exigió a sus más estrechos colaboradores montar una trama para transmitir a los jueces y fiscales que persiguen el delito y a la prensa libre que cuenta sus «andanzas» que el poder en España se residencia entre sus manos y que no saben con quién se la juegan. Esto es una especie de GAL sin sangre física. Es decir, utilizar el poder del Estado para ir contra aquellos que no le veneran y bendicen sus abusos de poder.

Ahora, la cosa está como está… malamente para los intereses del gran timonel. Hasta el punto que la pieza sobre la que bascula todo el detritus amarillo, el eslabón más débil de esa cadena de presuntos delincuentes, parece venirse abajo y amenaza con cantar «alzad la mirada», sí, pero hacia abajo. Si Leire, a la que ahora nadie conoce tras haberle abierto las puertas de las grandes instituciones estatales para delinquir presuntamente, decide hablar, es muy posible que esta orgía de desmanes, delitos y disparates antidemocráticos se distribuya a conveniencia. Los malos siempre ganan en primera instancia; en segunda, sus cabezas lucen en una pica.

La escasa capacidad de asombro del pueblo español puede dar una pasada de tuerca en pocos días o semanas. ¡Lo nunca visto!

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