Los cazadores alertan a los ciudadanos por el aumento de los corzos en España: «Si te lo encuentras en el campo, déjalo»
La población de corzos crece en España y los cazadores lanzan una advertencia directa a quienes salen al campo en primavera. El mensaje es claro, quien encuentre una cría debe dejarla donde está.
El aumento de ejemplares y su expansión por nuevos territorios han multiplicado los encuentros entre personas y corcinos. Al final, muchos de estos animales acaban en manos humanas por un error que se repite cada año y reduce sus posibilidades de sobrevivir.
Los corzos aumentan en España y crecen los riesgos para las crías
Los cazadores y la Asociación del Corzo Español alertan de un problema que no deja de crecer, y es que cada primavera, decenas de personas recogen crías de corzo al pensar que están abandonadas cuando ocurre justo lo contrario.
Las corzas esconden a sus crías entre la vegetación durante sus primeras semanas de vida. Los corcinos permanecen inmóviles, sin apenas olor, como estrategia de defensa frente a depredadores. Mientras tanto, la madre se mantiene cerca y vigila sin llamar la atención.
El problema surge cuando excursionistas, senderistas o incluso vecinos del entorno rural interpretan esa escena como abandono. Deciden recoger al animal con la intención de ayudarlo. Ese gesto, bienintencionado, suele condenarlo.
Los centros de recuperación reciben cada año ejemplares que no deberían haber sido retirados del medio natural, y muchos no sobreviven. Los corzos que lo consiguen presentan otro problema, y es que se habitúan al ser humano y pierden su instinto de huida.
A esto se suma el peligro de la actividad agrícola. La maquinaria utilizada en labores como la siega provoca cada temporada la muerte de numerosas crías ocultas en la hierba. Los expertos insisten en extremar las precauciones también en este ámbito.
La mayor concentración de corzos en España se encuentra en el norte de la península, con Castilla y León como principal referencia por número de ejemplares, especialmente en provincias como Burgos, Soria, León y Valladolid. Galicia también presenta una alta densidad, sobre todo en Lugo y Ourense, mientras que Aragón destaca por sus poblaciones en el prepirineo de Huesca y la Sierra de Albarracín.
Qué hacer si ves corzos este año en el campo
Los expertos recuerdan que lo mejor es no intervenir. Un corcino quieto en el campo no está perdido ni enfermo, está esperando a su madre.
Quien se lo encuentre debe alejarse sin hacer ruido y evitar permanecer en la zona. La presencia humana puede retrasar el regreso de la corza o atraer a depredadores. La situación empeora si alguien toca al animal.
El contacto humano deja olor en el cuerpo del corcino. Ese rastro rompe su principal mecanismo de defensa. Cuando la madre vuelve, puede detectar ese olor extraño y rechazar a la cría. En otros casos, el olor facilita que depredadores localicen al animal.
Los especialistas también advierten sobre las mascotas. Los perros sueltos representan un peligro real, ya que pueden encontrar y atacar a las crías ocultas. Mantenerlos atados reduce ese riesgo. Sólo en casos evidentes de peligro, como heridas visibles o la presencia de la madre muerta, conviene avisar a las autoridades. Los agentes medioambientales o el SEPRONA cuentan con protocolos para actuar.
La campaña Proyecto Corcino, que este año alcanza su decimonovena edición, insiste en ese mismo mensaje. Sus impulsores quieren llegar a cazadores, agricultores, empresas de turismo activo y visitantes ocasionales del campo.
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