Brindis de alegría en la comunidad hidrológica: el embalse extremeño que roza el 92% de capacidad por 1ª vez en 40 años
La hidrología no sólo gestiona el agua, de ella dependen la agricultura, el abastecimiento y buena parte de la economía. En periodos de sequía prolongada, como los que ha atravesado el suroeste peninsular en los últimos años, la situación se complica.
Ahora el escenario cambia en Extremadura. El embalse de La Serena roza el 92% de su capacidad por primera vez en 40 años y mejora la situación hídrica tras meses de lluvias intensas.
Este embalse extremeño ha superado el 92% y marca un nivel inédito en décadas
El embalse de La Serena, en la provincia de Badajoz, alcanzó a comienzos de mayo de 2026 el 92,6% de su capacidad y superó los 2.980 hectómetros cúbicos almacenados tras un invierno especialmente lluvioso. La infraestructura, situada sobre el río Zújar entre Castuera y Esparragosa de Lares, no registraba un nivel similar desde su puesta en servicio a principios de los años noventa.
La Confederación Hidrográfica del Guadiana activó en febrero un desembalse controlado con un caudal de unos 180 metros cúbicos por segundo. Los técnicos del organismo abrieron cuatro compuertas para aliviar presión y derivaron el agua hacia el embalse del Zújar, que actúa como receptor dentro del propio sistema. Este movimiento no incrementa el caudal río abajo y permite ajustar el volumen sin riesgo inmediato para poblaciones.
Las lluvias persistentes de finales de invierno explican el ascenso rápido del nivel. La cuenca del Guadiana encadena semanas con aportaciones constantes, lo que ha obligado a gestionar de forma coordinada varias presas. A principios de febrero, hasta 23 infraestructuras del sistema estaban aliviando agua de forma simultánea, incluidas Cíjara, García de Sola y Orellana.
El aumento de reservas coincide con una situación delicada en varios puntos de control. 12 estaciones de aforo superan el umbral rojo, entre ellas tramos del Guadiana a su paso por Puebla de Don Rodrigo, Don Benito o Mérida. Los responsables de la cuenca mantienen la vigilancia ante posibles desbordamientos en zonas bajas y vías de comunicación próximas a los cauces.
El volumen actual de La Serena cambia por completo el margen de maniobra de la administración hidráulica. El embalse, el mayor de España y uno de los principales de Europa, funciona como regulador clave del sistema. Su capacidad permite absorber avenidas en episodios de lluvia y garantiza reservas para campañas de riego en las Vegas del Guadiana, donde el agua sostiene cultivos de alto rendimiento.
Por qué es importante el embalse de La Serena en Extremadura
La infraestructura del embalse de La Serena asegura el abastecimiento en una región que depende de forma directa del agua embalsada. Con cerca de 3.219 hectómetros cúbicos de capacidad total, el sistema puede cubrir durante años las necesidades urbanas y agrícolas si la pluviometría cae.
La agricultura de regadío encuentra aquí su principal soporte. Miles de hectáreas en la provincia de Badajoz dependen de estas reservas para producir arroz, tomate o frutales. Cuando el embalse baja, los agricultores ajustan siembras y reducen superficie. Con niveles como los actuales, el sector trabaja con previsión más estable de cara a las próximas campañas.
La presa también regula el comportamiento del río. El control del caudal evita crecidas bruscas en episodios de tormentas y mantiene un flujo mínimo en verano. Esta función reduce riesgos en municipios ribereños y protege infraestructuras.
Además, la central hidroeléctrica asociada aprovecha el agua desembalsada para generar energía renovable. Cada operación de turbinado aporta electricidad al sistema sin emisiones directas.
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