Medioambiente

Los expertos ponen el grito en el cielo: el 27% de las reservas de agua subterránea españolas están en peligro

Niño lavándose las manos. (Foto: Freepik)
Niño lavándose las manos. (Foto: Freepik)
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

El estado de las reservas hídricas en el subsuelo español ha encendido todas las alarmas, ya que, según los datos más recientes, el 27% de los acuíferos en España se encuentra en una situación de vulnerabilidad crítica, lo que compromete el suministro a largo plazo. Esta problemática, que afecta directamente a la seguridad hídrica nacional, nace de una combinación peligrosa entre la gestión deficiente y los fenómenos climáticos extremos.

La situación no debe tomarse de forma intrascendente, ya que estas masas de agua funcionan como el seguro de vida de nuestros ecosistemas y sectores productivos durante las épocas de escasez. Un informe detallado de iagua señala que el agua subterránea representa cerca del 30% del agua dulce disponible en el planeta, una cifra que contrasta con el escaso 1% que encontramos en ríos y lagos.

Lamentablemente, en nuestro país, la presión sobre estos depósitos naturales ha llegado a un punto de no retorno para casi un tercio de su capacidad total.

El 27% de las reservas de agua subterránea de España están en peligro

Esta degradación se debe tanto a la contaminación difusa como a la extracción desmedida. Los expertos advierten que el 27% de los acuíferos españoles presentan problemas severos de mantenimiento, una cifra que en el conjunto de las masas de agua subterránea del país escala hasta el 44% si sumamos aquellas en «mal estado» general según los planes hidrológicos actuales.

Asimismo, la sobreexplotación agrícola encabeza la lista de causas, ya que esta actividad consume aproximadamente el 70% de los recursos hídricos a nivel global, lo que deja un margen estrecho para la recuperación natural de los suelos.

El balance se rompe cuando el bombeo supera la recarga natural de los sedimentos permeables. Esta inercia, a la que se suma la intrusión salina en las zonas costeras, degrada la calidad del recurso de forma irreversible en muchos casos.

Según explica el ingeniero Javier Navarro en iagua, los acuíferos son cuerpos de roca que almacenan agua que circula a velocidades muy lentas, a veces de apenas metros por año, lo que hace que su recuperación sea extremadamente pausada frente a la inmediatez de la demanda humana e industrial.

Nitratos y fármacos: una amenaza silenciosa en el subsuelo español

El uso indiscriminado de fertilizantes en la agricultura intensiva ha disparado los niveles de nitratos, que se filtran lentamente hasta las capas freáticas. Cerca del 37% de las reservas en España superan ya los límites de calidad ambiental por este motivo.

Sin embargo, eso no es todo. Según la fuente mencionada, se ha detectado la presencia de contaminantes en los depósitos subterráneos como antibióticos y fármacos, lo que preocupa especialmente, pues su consumo indirecto puede generar resistencias bacterianas en la población.

La industria también aporta su cuota de riesgo mediante la infiltración de metales pesados y residuos provenientes de equipos electrónicos. Fernando Herrera, de la firma TÜV SÜD, destaca en un artículo para Corresponsables que estos contaminantes persistentes, como los PFAS, pueden permanecer en el subsuelo durante siglos. Al ser un recurso «invisible», la sociedad a menudo ignora que la limpieza de un acuífero es infinitamente más costosa y compleja que la de cualquier masa de agua superficial.

¿Qué medidas pueden salvar nuestros acuíferos?

La tecnología y la planificación administrativa son las únicas herramientas capaces de revertir esta tendencia. Los modelos de evaluación integrada permiten hoy vincular la actividad económica con los impactos climáticos. Entre las soluciones propuestas por los especialistas están los siguientes puntos:

  • La recarga artificial mediante la captación estratégica de agua de lluvia.
  • El uso de sensores y satélites para detectar fugas en las redes urbanas, donde se podría ahorrar hasta un 20% del consumo de agua.
  • La implementación de bombas solares para reducir la huella energética en las extracciones.
  • Fomento del riego por goteo y cultivos adaptados a la aridez del terreno.

La gestión sostenible de estas reservas debería ser una obligación para garantizar la supervivencia de los humedales y el caudal base de los ríos. España cuenta con un marco normativo sólido y conocimiento científico para lograrlo, sin embargo, el éxito dependerá de que la administración central y local logren coordinarse de forma transparente.

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