Olvida la buganvilla: la planta trepadora con flores perfecta para un jardín con mucho sol y poco riego en el verano español
¿Una planta trepadora? ¿Que florezca sin descanso desde la primavera hasta el otoño, alcance entre tres y cuatro metros de altura con poco esfuerzo y tolere largos períodos sin riego? Pues existe y lleva décadas en los viveros españoles. Injustamente, sigue siendo la sombra de la buganvilla (y eso que nuestra protagonista no es exótica ni difícil de encontrar).
Sus flores, de colores que van del blanco al azul profundo pasando por el rosa y el morado, cubren pérgolas, muros y vallas con la misma eficacia que cualquier planta trepadora conocida. Y tiene una ventaja que la buganvilla no ofrece: funciona igual de bien en el norte que en el sur de España, en terrazas y en jardines, con mucho o con poco espacio disponible.
¿Cuál es la planta trepadora que resiste el verano español mejor que la buganvilla?
La clemátide (Clematis) es la planta trepadora que los expertos en jardinería señalan como alternativa más versátil a la buganvilla para el verano español.
Con más de 300 especies y decenas de híbridos, sus flores abarcan un espectro de colores que la buganvilla no puede igualar ni de cerca. Hablamos de blanco, rosa, azul, morado, rojo y amarillo, en formas que van de pétalos simples a dobles. Florece desde finales de primavera hasta bien entrado el otoño.
Su diferencia clave respecto a la buganvilla es la tolerancia al frío. La buganvilla necesita inviernos suaves para sobrevivir y sufre en las zonas del interior de España, donde las heladas son frecuentes. La clemátide, en cambio, soporta temperaturas mínimas de hasta -12 °C en algunas variedades, lo que la hace apta para prácticamente toda la geografía española.
Una vez establecida en el jardín, reduce la temperatura de los muros hasta en cinco grados, lo que la convierte en un recurso de xerojardinería especialmente útil en los veranos más duros.
Cómo cuidar esta planta trepadora: sol, riego y la poda que marcan la diferencia
La clemátide necesita que sus hojas y flores reciban sol directo, pero que sus raíces estén frescas y a la sombra. El método más sencillo para conseguirlo es cubrir la base de la planta con una capa de corteza de pino, gravilla o piedras planas, que retiene la humedad del suelo y evita que se caliente en exceso. Este acolchado puede reducir la frecuencia de riego a la mitad durante el verano.
En cuanto al riego, la pauta habitual es cada dos o tres días en primavera y verano. Cuando lleva una temporada establecida, tolera sin problemas períodos de sequía de cuatro a cinco semanas, algo que la buganvilla no consigue con tanta regularidad.
El sustrato debe estar bien drenado. Recordemos siempre que el encharcamiento es el principal riesgo para las raíces.
La poda es la tarea más importante para garantizar una floración abundante. Basta con una intervención anual, aunque el momento varía según la variedad.
En ese sentido, las de floración temprana se podan después de florecer en primavera; las de floración tardía, a finales del invierno. En ambos casos, la planta responde con un crecimiento renovado y flores más numerosas en la temporada siguiente.
Las mejores variedades de clemátide para el jardín español con poco riego
Con más de 300 especies disponibles, la elección depende del clima y del tiempo de riego disponible. Estas son las más recomendadas para el verano español:
- Clematis flammula: de origen mediterráneo y la más resistente a la sequía. Sus flores blancas y fragantes aparecen en verano y aguanta períodos secos de cuatro o cinco meses sin riego. Ideal para el interior peninsular.
- Clematis armandii: perennifolia, con flores blancas perfumadas en primavera y poca necesidad de poda. Buena para cubrir grandes superficies de muro o pérgola.
- Clematis montana: crecimiento rápido, flores blancas o rosas y alta adaptabilidad. Una de las más presentes en viveros españoles.
- Clematis jackmanii: flores de gran tamaño en azul intenso y morado, floración estival prolongada. Alcanza hasta cuatro metros de altura.
- Clematis cirrhosa: florece en invierno y resiste hasta -12 °C. Perfecta para el norte de España y jardines con poco riego todo el año.
Por último, hay que señalar que cualquiera de ellas puede plantarse en maceta grande si el espacio es reducido. En ese caso, la única diferencia respecto a un jardín es que el riego deberá ser algo más frecuente durante los meses de más calor.
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