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Sonsoles Ónega (48 años): «He engordado 8 kilos desde que he dejado de fumar y para no comer cruasán, me traen manzana»

Sonsoles Ónega ha dejado de fumar y ha explicado cómo lo ha conseguido

La presentadora reconoce que ha cogido peso desde que dejó de fumar

Está intentando llevar una alimentación saludable

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Sonsoles Ónega en su programa. (Foto: Antena 3)

Sonsoles Ónega ha hecho una confesión que ha generado mucho ruido. Durante una de sus intervenciones en el programa Y ahora Sonsoles, ha explicado que ha experimentado un cambio físico tras abandonar el tabaco, una decisión que, según ha relatado, ha venido acompañada de nuevos hábitos.

«He engordado ocho kilos desde que he dejado de fumar, entonces, para no comer cruasán, me traen manzana. Porque, además, el que se toma una manzana al día no va al doctor», señaló con naturalidad en directo, aludiendo a una estrategia personal para controlar la ansiedad asociada al abandono del tabaco.

Un problema persistente

Más allá del testimonio de Sonsoles Ónega, el tabaquismo continúa siendo uno de los principales desafíos de salud pública en España. Según diversas estimaciones sanitarias, el consumo de tabaco provoca más de 50.000 muertes al año en el país, situándose como uno de los factores de riesgo más relevantes en enfermedades cardiovasculares, respiratorias y distintos tipos de cáncer.

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Sonsoles Ónega en su programa. (Foto: Antena 3)

A ello se suma la dificultad del proceso de abandono. Los estudios epidemiológicos indican que alrededor del 65% de las personas que intentan dejar de fumar recaen durante los tres primeros meses. Este periodo inicial se considera crítico debido a la dependencia física y psicológica que genera la nicotina, una sustancia que actúa directamente sobre los circuitos de recompensa del cerebro.

En este contexto, las experiencias personales de figuras públicas como Sonsoles permiten visibilizar la complejidad del proceso más allá del enfoque estrictamente médico. El abandono del tabaco no es únicamente una cuestión de voluntad, sino también de adaptación metabólica y emocional.

Cambios en el cuerpo y nuevos hábitos

Uno de los efectos más habituales tras abandonar el tabaco es el aumento de peso. La explicación científica es relativamente clara: la nicotina tiene un efecto supresor del apetito y, además, acelera ligeramente el metabolismo basal. Cuando desaparece su consumo, el organismo tiende a recuperar su ritmo natural, lo que puede traducirse en una mayor sensación de hambre y en un menor gasto energético.

A ello se suma un cambio sensorial significativo. Al dejar de fumar, el gusto y el olfato comienzan a recuperarse progresivamente, lo que hace que la comida resulte más intensa y placentera. Esta mejora, aunque positiva desde el punto de vista de la salud, también puede favorecer un incremento de la ingesta alimentaria en las primeras semanas.

En el caso de Sonsoles, esta transición se ha traducido en un aumento de aproximadamente ocho kilos, según ella misma ha explicado. Para gestionar ese cambio, ha optado por sustituir determinados impulsos de consumo, como la repostería, por opciones más ligeras como la fruta. «Para no comer cruasán, me traen manzana», comentó.

La manzana, una opción perfecta

La elección de la manzana no es casual ni únicamente práctica. El fruto ha sido históricamente utilizado como símbolo de alimentación saludable, en parte gracias a la popularización del refrán británico mencionado anteriormente. La expresión an apple a day keeps the doctor away surgió en el Reino Unido a finales del siglo XIX, en un contexto en el que se buscaba promover el consumo de frutas como alternativa a dietas más pobres en nutrientes.

Con el tiempo, la manzana se consolidó como un icono de la dieta equilibrada debido a su accesibilidad, su valor nutricional y su presencia constante en la alimentación cotidiana de amplias capas de la población. En el discurso contemporáneo sobre salud, sigue siendo utilizada como ejemplo de hábito sencillo pero beneficioso.

En este sentido, la referencia de la presentadora trasciende lo anecdótico y conecta con una idea más amplia: la sustitución de hábitos nocivos por alternativas más saludables como parte de un proceso de cambio progresivo.

Un proceso complejo

El testimonio de Sonsoles Ónega pone de relieve una realidad frecuente en los procesos para dejar del tabaco: la necesidad de estrategias complementarias a la mera decisión inicial.

Expertos en adicciones subrayan que el éxito a largo plazo depende de múltiples factores, entre ellos el apoyo social, la gestión emocional y la creación de nuevas rutinas que reemplacen el acto de fumar. En este sentido, recurrir a alimentos de baja densidad calórica, como la fruta, puede formar parte de una adaptación inicial razonable, siempre que se acompañe de otros cambios sostenibles en el estilo de vida.

El testimonio de la periodista, expresado con naturalidad en un espacio televisivo de gran audiencia, refleja precisamente esa fase de ajuste en la que el cuerpo y los hábitos se reordenan tras el abandono del tabaco. Un proceso que, aunque no exento de dificultades, también puede abrir la puerta a mejoras significativas en la salud a medio y largo plazo.