Lara Ferreiro, psicóloga, sobre la educación de Lamine Yamal: «El padre puede generar de forma inconsciente un ‘mandato de éxito’»
Lamine Yamal se ha convertido en uno de los futbolistas más mediáticos de su generación
El joven viene de una familia humilde y no se ha olvidado de sus orígenes
Una experta ha dado la clave para entender el tipo de eduación que ha recibido
Lamine Yamal vive un momento difícil de igualar en el fútbol mundial. Con sólo 19 años, el extremo de la selección española acaba de proclamarse campeón del mundo y continúa acumulando récords que lo sitúan entre los grandes referentes del deporte internacional. Su irrupción ha despertado admiración dentro y fuera del terreno de juego, donde su talento parece no encontrar límites.
Sin embargo, detrás del éxito deportivo también existen importantes retos personales. La presión mediática, las expectativas de millones de aficionados y el papel que desempeña el entorno más cercano pueden influir de manera decisiva en el desarrollo emocional de un deportista que aún se encuentra en plena etapa de crecimiento.
Sobre todo esto ha reflexionado la psicóloga Lara Ferreiro, quien advierte de los riesgos que pueden aparecer cuando el éxito deja de ser únicamente un logro individual y pasa a convertirse en un elemento central para toda la familia.
Los desafíos emocionales
Convertirse en campeón del mundo antes de cumplir los 20 años supone un reconocimiento extraordinario, pero también implica convivir con un nivel de exigencia poco habitual para alguien de esa edad.
Cada partido, cada entrenamiento y cada decisión de Lamine Yamal son analizados al detalle. A ello se suma una atención constante por parte de los medios de comunicación y de las redes sociales, donde cualquier actuación genera miles de comentarios en cuestión de minutos.

Según explica Lara Ferreiro, esta situación puede convertirse en un importante desafío emocional si el deportista percibe que su valor personal depende exclusivamente de seguir acumulando triunfos.
La psicóloga recuerda que el reconocimiento social es positivo cuando se vive con naturalidad, pero advierte de que el escenario cambia cuando el éxito comienza a condicionar la autoestima o la forma en que el joven cree que debe responder ante quienes le rodean.
¿Qué es el «mandato de éxito»?
Uno de los conceptos sobre los que pone el foco la especialista es el denominado «mandato de éxito», una presión que, según explica, puede surgir de manera inconsciente dentro del ámbito familiar.
Lara Ferreiro sostiene que algunos padres proyectan en sus hijos metas, aspiraciones o sueños que ellos mismos no pudieron alcanzar. En la mayoría de los casos, señala, esa actitud nace del deseo de ofrecerles las mejores oportunidades y de verlos triunfar.
Sin embargo, esa implicación puede generar un efecto no deseado cuando el menor interpreta que su principal obligación consiste en cumplir unas expectativas cada vez mayores.
«El padre de Lamine Yamal puede generar de manera inconsciente un mandato de éxito», ejemplifica la psicóloga al explicar este fenómeno. En ese contexto, añade, existe el riesgo de que el joven llegue a creer que su valor depende únicamente de no fallar.
Los riesgos que encierra el éxito
La mencionada psicóloga también alerta sobre otra dinámica que puede aparecer en familias de jóvenes con un talento extraordinario.
Según explica, existe el peligro de que el éxito del hijo termine ocupando un espacio excesivamente importante dentro de la identidad familiar. En esas circunstancias, el deportista deja de ser visto únicamente como una persona con necesidades propias para convertirse, en cierta medida, en un proyecto compartido.
Esta situación no implica necesariamente una actitud consciente por parte de los padres. Al contrario, Ferreiro insiste en que suele desarrollarse de forma gradual y motivada por el orgullo, la admiración y el deseo de apoyar al menor.
No obstante, cuando el rendimiento deportivo adquiere un peso desproporcionado, la presión también aumenta.
La especialista considera que es importante diferenciar entre el acompañamiento familiar, imprescindible en la formación de cualquier deportista, y la identificación excesiva con los resultados obtenidos.
La identidad vicaria
Dentro de este análisis, Lara Ferreiro hace referencia al concepto de identidad vicaria, un término utilizado en psicología para describir aquellas situaciones en las que una persona experimenta como propios los logros o las experiencias de otra.
En el ámbito familiar, este fenómeno puede manifestarse cuando el éxito de un hijo se convierte en una fuente de autoestima, reconocimiento social o incluso de sentido vital para quienes forman parte de su entorno más cercano.
«El triunfo del hijo puede convertirse en una fuente de autoestima, reconocimiento social e incluso de sentido vital para toda la familia», explica la psicóloga.
Cuando esta dinámica se consolida, la carga emocional que soporta el joven deportista puede incrementarse de forma significativa, ya que siente que sus resultados afectan no solo a su trayectoria, sino también al bienestar de quienes le rodean.
Ansiedad, perfeccionismo y miedo
Las consecuencias de estas expectativas elevadas han sido objeto de estudio en el ámbito de la psicología deportiva.
Lara Ferreiro señala que numerosos trabajos han observado que los jóvenes que perciben una elevada presión familiar presentan con mayor frecuencia ansiedad, perfeccionismo y miedo al fracaso.
En estos casos, los errores dejan de entenderse como parte natural del aprendizaje y pasan a vivirse como fracasos personales difíciles de asumir.
Esa percepción puede limitar la capacidad del deportista para disfrutar del juego y afrontar con normalidad los inevitables altibajos que acompañan cualquier carrera profesional.
La especialista recuerda que incluso los grandes campeones atraviesan momentos de bajo rendimiento y que aprender a gestionar esas etapas resulta tan importante como el entrenamiento físico.
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