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Juan Ramón Jiménez, premio Nobel de Literatura en 1956, sobre el amor: «Cuando el amor se va, parece que se inmensa»

Juan Ramón Jiménez, frase, amor
Recreación artística de Juan Ramón Jiménez. Foto: elaboración propia con IA
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Juan Ramón Jiménez personifica la excelencia de la lírica española contemporánea. El poeta de Moguer dedicó su vida a una búsqueda obsesiva de la belleza, la eternidad y la «poesía pura».

Su legado alcanzó la cima internacional con el Nobel de Literatura en 1956, un hito que reconoció una trayectoria marcada por la sensibilidad, el exilio y un compromiso inquebrantable con la palabra exacta.

La perspectiva del Nobel sobre la inmensidad del sentimiento amoroso

El autor de Platero y yo dejó para la historia la frase: «Cuando el amor se va, parece que se inmensa». Esta reflexión encapsula la esencia de su etapa sensitiva, comprendida entre 1898 y 1915, donde la melancolía y los recuerdos afectivos protagonizan su obra.

Para el poeta, la ausencia no significaba vacío, sino una expansión dolorosa pero fértil del alma que busca retener la esencia de lo perdido.

Zenobia Camprubí representó el eje central de esta cosmogonía emocional. Su matrimonio en 1916 en Estados Unidos no solo cambió su vida personal, sino que transformó su poética, marcando el inicio de su fase intelectual.

En este periodo el amor se funde con el mar como símbolo de vida, gozo y soledad. La muerte de Zenobia en 1956, apenas tres días después de que el poeta recibiera la noticia del Premio Nobel en Puerto Rico, dotó a sus palabras sobre la inmensidad del adiós de una realidad trágica y definitiva.

¿Cuáles son las etapas principales de la obra de Juan Ramón Jiménez?

La trayectoria del Nobel se divide habitualmente en tres períodos definidos por su evolución espiritual y técnica. Según el Instituto Cervantes, la etapa sensitiva muestra la impronta del modernismo y de Bécquer, centrándose en paisajes interiores y sentimientos vagos.

En esta fase, Juan Ramón Jiménez publica títulos como Arias tristes y Jardines lejanos, buscando una estructura formal perfecta para expresar su emotividad y sus ensueños amorosos.

Posteriormente, la etapa intelectual (1916-1936) nace con el descubrimiento del mar y su primer viaje a América. Obras fundamentales como Diario de un poeta recién casado rompen con el ornamento modernista para abrazar el verso libre y la depuración conceptual.

Finalmente, la etapa verdadera engloba su producción en el exilio desde 1937 hasta su fallecimiento. En este último tramo, el poeta alcanza una mística personal donde la belleza se identifica con una divinidad interior, como se aprecia en su obra Animal de fondo.

El legado del poeta de la «poesía pura» y el reconocimiento internacional de Juan Ramón Jiménez

El compromiso de Juan Ramón con la exactitud terminológica definió su estilo único. Su famosa insistencia en utilizar la «j» en lugar de la «g» ante las vocales «e» o «i» símbolo esa búsqueda de la identidad propia y la economía en la escritura.

La Fundación Zenobia y Juan Ramón Jiménez custodia en Moguer los documentos, originales y residencias que forman parte de este universo creativo, declarado Bien de Interés Cultural.

El exilio forzado por la Guerra Civil en 1936 llevó al matrimonio a vivir en Cuba, Estados Unidos y Puerto Rico. A pesar de la distancia física, su Moguer natal permaneció siempre como el referente absoluto de su producción.

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