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Suena extraño, pero la ciencia lo confirma: algunos perros pueden aprender palabras escuchando a sus dueños

Perros, animales, mascotas
Un perro con su dueña. Foto: Freepik
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Una investigación liderada por la Universidad Eötvös Loránd (ELTE) de Budapest señala que existen pocos perros capaces de aprender palabras nuevas únicamente escuchando conversaciones humanas, sin entrenamiento directo ni refuerzos explícitos.

El estudio, publicado en la revista Science, ha puesto base científica a una intuición compartida por muchos propietarios de perros.

Algunos perros pueden aprender palabras sin que nadie se lo enseñe directamente

El estudio se centró en los perros que ya habían demostrado una capacidad excepcional para recordar el nombre de numerosos objetos.

Según informa Earth.com, el equipo de investigación, dirigido por la doctora Shany Dror, quiso comprobar si estos animales podían incorporar palabras nuevas sin que se les pidiera activamente que las aprendieran.

Para ello, recrearon situaciones domésticas reales. Los dueños mantenían conversaciones naturales mientras manipulaban juguetes nuevos y repetían sus nombres de forma casual.

Posteriormente, pedían a los perros que trajeran un objeto concreto desde otra habitación. Siete de cada diez animales identificaron correctamente el juguete, un resultado que no puede explicarse por simple azar.

El experimento que demuestra que los perros también aprenden escuchando

Uno de los aspectos más innovadores del trabajo fue su enfoque metodológico. En lugar de recurrir a entrenamientos clásicos con premios, los investigadores analizaron el aprendizaje incidental, es decir, aquel que ocurre sin una intención explícita de enseñar.

Las sesiones de exposición al lenguaje fueron muy breves, de apenas unos minutos. Aun así, en la primera prueba tras escuchar las conversaciones, algunos perros alcanzaron una tasa de acierto del 100%.

De forma llamativa, este porcentaje fue superior al registrado cuando se emplearon métodos de enseñanza directa, lo que refuerza la idea de que la escucha espontánea puede ser especialmente eficaz en estos casos.

Por qué este aprendizaje se parece al de los niños pequeños

La comparación con la infancia temprana es inevitable. En psicología del desarrollo se sabe que los niños de alrededor de dos años aprenden palabras nuevas simplemente oyendo hablar a los adultos.

Según explica el equipo de la ELTE en Science, los perros del estudio mostraron un patrón muy similar al asociar sonidos con objetos sin recibir instrucciones formales.

Esta capacidad sugiere que algunos canes interpretan escenas sociales y extraen información relevante del contexto verbal que les rodea.

Por otro lado, para descartar que los aciertos se debieran a pistas visuales, los investigadores añadieron una prueba adicional: los nombres de los juguetes se pronunciaban cuando estos estaban ocultos.

A pesar de no ver el objeto al mismo tiempo que oían la palabra, la mayoría de los perros eligió correctamente después. Además, las pruebas se repitieron dos semanas más tarde y los resultados se mantuvieron estables.

Una habilidad excepcional que cambia lo que sabemos sobre la mente canina

No todos los perros comparten este talento. Cuando se sometió a animales sin historial de habilidades lingüísticas a las mismas pruebas, no se observó un aprendizaje fiable de los nombres. Su comportamiento estuvo más relacionado con la novedad que con la comprensión verbal.

Aun así, el descubrimiento abre una nueva vía para estudiar la cognición animal. Sin dudas, demuestra que algunos perros pueden procesar el lenguaje humano de una forma muy sofisticada.

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