Moncloa da por hecho que echará a Monzón y dominará Prisa en julio si no lo hace en la junta de hoy

El presidente Pedro Sánchez está decidido a dar un golpe de timón en el Grupo Prisa para garantizarse el apoyo de sus medios de comunicación, como el diario El País y la Cadena Ser, que todavía mantienen cierta influencia entre el electorado socialista.

La Moncloa quiere montar una revolución en el Grupo Prisa (con ayuda de su accionista mayoritario, el fondo buitre Amber Capital) para meter en su consejo de administración a dos personas muy próximas al ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero: su ex secretario de Estado de Comunicación Miguel Barroso y uno de los fundadores de La Sexta, José Miguel Contreras.

En el entorno de Pedro Sánchez se muestran convencidos de contar con los apoyos suficientes para que el relevo de Javier Monzón como presidente de Prisa se produzca a lo largo del mes de julio, si no se consuma en la junta ordinaria de accionistas convocada para este lunes a las 12 del mediodía.

Desde su llegada a La Moncloa, Pedro Sánchez ha contado con el apoyo incondicional de los medios de Prisa: el diario El País se apresuró a negar el escándalo sobre el plagio de la tesis doctoral de Sánchez y, bajo la dirección de Soledad Gallego-Díaz, ha minimizado las consecuencias de la pandemia de coronavirus.

La caída de Soledad Gallego

El País ridiculiza y acusa a Trump y Bolsonaro de despreciar los riesgos de la pandemia, maquillar la cifra de contagios y negarse a tomar medidas a tiempo para combatirla, mientras oculta que Pedro Sánchez ha cometido exactamente los mismos errores, lo que ha disparado la cifra de muertos por encima de los 44.000 en España.

Sin embargo, el pasado 15 de junio se produjo un punto de inflexión que ha disparado las alarmas en La Moncloa. Sin previo aviso, el presidente de Prisa, Javier Monzón, anunció la sustitución de Soledad Gallego-Díaz como directora de El País por Javier Moreno, que tiene un perfil más moderado y ya había ocupado este cargo entre 2006 y 2014.

Aquel mismo día, el ex consejero delegado del grupo Prisa Juan Luis Cebrián publicaba un artículo en las páginas de El País que encerraba un curioso aviso a navegantes para Pedro Sánchez: «Hay quien piensa que el Gobierno es rehén de Venezuela debido a la presencia de Podemos, pero la mayor amenaza que puede esgrimir Caracas es desvelar la naturaleza oculta de las gestiones de Zapatero con Maduro o el origen de los millones de dólares depositados en Suiza por su antiguo embajador [Raúl Morodo]».

Ambos gestos reflejaban la inquietud de los grandes accionistas del Grupo Prisa ante el salto al vacío dado por el presidente Pedro Sánchez, al pactar con Bildu la derogación de la reforma laboral. Algo que constituye una grave amenaza para la estabilidad económica en un momento como el actual, en el que los principales organismos reguladores prevén una caída del PIB español de hasta el 20%.

El duelo Sánchez-González

El actual presidente de Prisa, Javier Monzón, ha contado hasta ahora con el respaldo de dos de los accionistas de referencia del grupo: Telefónica (que representa al 9,4% del accionariado) y Santander (4,8%). Al igual que Juan Luis Cebrián, Monzón mantiene además una excelente relación personal con el ex presidente Felipe González. También es muy próximo a González el empresario Carlos Slim, que el pasado mes de octubre irrumpió en el accionariado de Prisa con una participación del 4,3%.

De este modo, la actual lucha por el poder en Prisa refleja la pugna entre el viejo PSOE de Felipe González (que se ha mostrado muy crítico con el actual pacto de Gobierno y sus alianzas con los independentistas) y el nuevo PSOE de Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero, quien hoy se encuentra mucho más próximo a los intereses de Podemos. De ahí el recado de Cebrián sobre lo mucho que Zapatero tiene que ocultar en Venezuela, que se puede convertir en una bomba de relojería para el Gobierno de Sánchez.

Fuentes próximas a La Moncloa se muestran convencidas de que Pedro Sánchez ya ha logrado reunir los apoyos necesarios para derribar a Javier Monzón al frente de Prisa, en una operación encabezada por su accionista mayoritario, el fondo buitre Amber Capital, que preside el empresario armenio Joseph Oughourlian.

Para ello será decisiva la posición que adopten finalmente Santander y Telefónica, sobre los que se están centrando las presiones ejercidas desde La Moncloa para tomar el poder en Prisa. Aunque el banco que preside Ana Patricia Botín tiene una posición del 4,8%, también mantiene influencia sobre el 7,6% que está en manos de la familia Polanco, puesto que financió mediante créditos sus particiones. Por su parte, el HSBC suma otra porción del 7,6%.

En la operación para derribar a Javier Monzón, podrían alinearse con Amber (que domina el 29,8%) otros accionistas como el jeque catarí Khalid Al-Thani (5,1%) o el fondo Melqart Asset Management, que mantiene una participación del 3,6%.

Javier Monzón asumió la presidencia de Prisa en enero de 2019, tras ser durante un año el número 2 en su consejo de administración. Presidió Indra desde su creación hasta 2015 y dejó la empresa convertida en uno de los principales gigantes tecnológicos de nuestro país. También ha sido presidente de Telefónica Internacional y patrono de la Fundación Princesa de Girona.

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