Crisis del coronavirus

Sánchez admite al fin que «el estado de alarma se tenía que haber aprobado antes»

Así lo ha reconocido el presidente del Gobierno en una entrevista en Moncloa concedida a 'La Vanguardia'

Sánchez demuestra que no quiere el apoyo del PP y pide a Casado que "no estorbe" en Bruselas

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reconoce la tardanza del Ejecutivo en decretar la alarma. (Foto: Moncloa / Audio: La Vanguardia)

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha admitido este domingo, justo una semana después de que concluyera el estado de alarma, que el real decreto de esta situación excepcional de emergencia sanitaria por el coronavirus, con el que el Ejecutivo impidió la movilidad y confinó a los españoles, debió haberse aprobado antes del 14 de marzo.

Así lo ha reconocido el jefe del Gobierno en una entrevista concedida al diario La Vanguardia en el Palacio de La Moncloa. «Durante estos meses se ha puesto de moda la expresión ‘sesgo retrospectivo’. Supongamos que pudiese volver atrás. ¿Qué decisiones no tomaría?», fue la pregunta en cuestión dirigida a Sánchez. Y la respuesta del jefe del Ejecutivo ha sido: «Bueno, creo que la gran lección de esta pandemia, tanto en España como en Europa y otras zonas del mundo, es que Occidente llegó tarde. ¿El estado de alarma se tenía que haber aprobado antes? No lo niego ahora mismo, pero también es cierto que la sociedad española y muchas fuerzas políticas no lo hubieran entendido con un número de fallecidos inferior al que teníamos en la segunda semana de marzo…»

De esta modo, Sánchez no niega que el Ejecutivo demoró la aprobación del real decreto del estado de alarma, teniendo en cuenta que el virus ya estaba desbocado especialmente en Madrid antes de la manifestación ideológica del 8-M. Sin embargo, el Gobierno no canceló los vuelos con Italia hasta el 10 día de marzo y no anunció dicho estado de alarma hasta el 13, entrando en vigor en la noche del día siguiente.

Un giro de discurso

Esta confesión de Sánchez supone un giro en el discurso que venía manteniendo el Gobierno hasta ahora, negando la mayor cuando se le preguntaba sobre la tardanza en confinar al país. Por ejemplo, en esta línea se pronunció el jefe del Ejecutivo en una comparecencia en el Palacio de La Moncloa el 18 de abril.

«Hablar de ahora mismo —declaró entonces— de cómo está España, en comparación con otros países, no tiene sentido. Tenemos que hacerlo al final de esta pandemia para ver cuáles han sido los fallos, las debilidades que hemos detectado, no sólo en España sino en el conjunto de Europa para frenar eventuales pandemias futuras. España actuó antes, aunque es verdad que Occidente, el conjunto de países, reaccionamos tarde, pero España actuó antes», incidió.

El mantra de «España actuó antes» ha sido esgrimido por el Gobierno de Sánchez durante estos meses para zafarse de las críticas por su tardanza en adoptar medidas excepcionales en una crisis sanitaria que deja ya más de 40.000 muertos en este país y el peor horizonte económico de la Democracia.

En dicha comparecencia de abril, Sánchez esgrimió que España actuó antes que el resto de países occidentales porque decretó el estado de alarma con 84 muertos, mientras que Italia lo hizo cuando ya tenía 366 y Francia con 175. Sin embargo, tal afirmación del presidente del Gobierno quedó acreditada como un «bulo» en el que ya hoy el jefe del Ejecutivo socialcomunista ya no busca refugio, tal vez con la vista puesta en la multitud de querellas —con acusaciones de homicidio imprudente— que acumula su gabinete por su nefasta gestión.

Frente a lo expuesto por Sánchez entonces, Portugal cerró sus fronteras antes de tener un solo muerto por coronavirus. Francia, Grecia, Hungría, Polonia y Portugal suspendieron los grandes eventos de masas antes de tener cien casos diagnosticados. En cambio, el Gobierno de PSOE y Podemos animó a «llenar las calles»  y participar en las manifestaciones feministas del 8-M cuando España ya tenía diez muertos.

Alertas de la OMS

Además, se da la circunstancia de que el Ejecutivo de Sánchez desoyó las cinco alertas que le remitió la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ya en el mes de febrero instó a todos los Gobiernos a hacer acopio de material sanitario. No fue hasta el 17 de marzo, con 491 muertos, cuando el Ministerio de Sanidad realizó la primera gran compra de mascarillas, guantes y gel para el personal sanitario. Previamente, con la declaración del estado de alarma, el Gobierno decidió «centralizar» la compra de estos productos, lo que impidió que las comunidades autónomas pudieran gestionar por separado su adquisición. El Ejecutivo no había hecho un aprovisionamiento masivo de material sanitario pese a las advertencias internacionales.

En la comparencia del pasado sábado con la que Sánchez dio paso a la ‘nueva normalidad’, el jefe del Ejecutivo reiteró que «gracias al estado de alarma se han salvado 450.000 vidas». De esta forma, defendió las medidas adoptadas y una vez más descargó cualquier responsabilidad sobre la tardanza en la aprobación del real decreto del 14 marzo afirmando que «todos ignorábamos» lo que podía llegar a suceder. En cambio, ahora, apenas una semana después, y fuera de la alarma, Sánchez ya no niega que actuó a destiempo, con las graves consecuencias que ello ha supuesto.

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