‘Público’ se inventó que Murillo tenía una metralleta para hinchar la amenaza al presidente

Francotirador
Manuel Murillo y el informe de su arsenal elaborado por los Mossos, en el que no aparece el subfusil checo Skorpion vz. 61.
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El diario podemita Público, propiedad del millonario Jaume Roures, intentó construir el retrato de un peligroso lobo solitario, un ultraderechista decidido a asesinar al presidente Pedro Sánchez en venganza por la exhumación de Franco, que nunca llega.

Pero la realidad es mucho más prosaica. Tras constatar que sus amenazas eran poco consistentes, la Fiscalía de la Audiencia Nacional rechazó asumir el caso de Manuel Murillo, el vigilante de seguridad de 63 años que lleva dos meses en la cárcel tras anunciar en un grupo de chat que quería matar al presidente del Gobierno.

Para hinchar la amenaza del “magnicidio”, el diario Público se inventó que Manuel Murillo tenía en su poder un subfusil ametralladora Skorpion vz. 61, un arma de fabricación checoslovaca que ha sido utilizada por numerosos grupos terroristas.

Es el arma empuñada con frecuencia por las mafias y bandas de crimen organizado, y más recientemente por los yihadistas que en enero de 2015 asesinaron a 12 personas en la redacción de la revista francesa Charlie Hebdo, por publicar unas caricaturas de Mahoma. Se trata de un subfusil de asalto que puede realizar hasta 850 disparos por minuto y tiene un alcance de hasta 150 metros.

Manuel Murillo
El subfusil ametralladora Skorpion vz. 61, de fabricación checoslovaca, que no estaba en el arsenal de Manuel Murillo.

Incluir la ametralladora Skorpion en el arsenal de Manuel Murillo daba mayor verosimiltud a su amenaza terrorista. Pero lo cierto es que este arma no existe en el sumario: no aparece en el informe que los Mossos han remitido al Juzgado de Instrucción número 3 de Tarrasa, ni en el acta de registro del coche y la vivienda de Murillo, ni en la foto del arsenal que difundió la misma Policía autonómica.

En concreto, el diario de Roures se inventó que los Mossos intervinieron a Murillo “un subfusil ametrallador checoslovaco Skorpion vz. 61 y cuatro rifles de altísima precisión, capaces de acertar un blanco a 1.000 o hasta 1.500 metros de distancia“.

Manuel Murillo
El diario de Roures se inventó que Manuel Murillo tenía una ametralladora Skorpion y “cuatro fusiles de altísima precisión”.

Todo es mentira. En el arsenal intervenido a Murillo no existe ningún “rifle de altísima precisión”, ni ningún arma que permita disparar a más de 400 metros de distancia. El diario de Roures también añadió que Murillo es “un tirador sobresaliente, el mejor de los del club de tiro olímpico del Vallés”. Algo que ha desmentido el propio presidente del club de tiro: “Murillo es un tirador mediocre, de cuarta categoría”.

Ni francotirador, ni tirador de élite, ni lobo solitario. Como ha informado OKDIARIO, de las 16 armas intervenidas a Manuel Murillo 12 son bastante inofensivas: tres pistolas y revólveres inutilizados, cuatro pistolas de aire comprimido, una escopeta de aire comprimido Hatsan 4.5, dos carabinas de calibre 22 que disparan balines, una ballesta casera y un rudimentario “lanzapatatas”, que dispara dardos caseros y zanahorias.

¿Rifles de “altísima precisión”?

En su informe dirigido al juez, los Mossos mencionan las siguientes armas largas: una carabina de aire compromido Hatsan (que dispara balines), un Cetme modificado (el célebre chopo con el que se hacía instrucción en la mili), un rifle Remington 700, una carabina J.G. Anschutz, un rifle Ceska Zbrojovka, una escopeta Perfex Brevete de fabricación francesa, un rifle KETT de fabricación serbia (cuyo precio ronda los 300 euros)  y el famoso lanzapatatas (los Mossos lo definen como “impulsora casera de aire comprimido acompañada de 20 dardos“).

Pese a lo aparatoso que resulta el listado, ninguna de estas armas es propia de un francotirador, ni son de “altísima precisión”, ni permiten hacer blanco a más de 400 metros de distancia. Mucho menos a kilómetro y medio, como sostiene el diario podemita de Roures.

En cuanto a las armas cortas, los Mossos enumeran en su informe una pistola de balines, una pistola Browning con 98 cartuchos de calibre 22, un revolver Astra inutilizado, un revólver Taurus también inutilizado, otro revólver de marca desconocida inutilizado, una pistola Beretta con dos cargadores y un revólver Llama Comanche.

Los Mossos también encontraron en casa de Manuel Murillo “un petardo casero con unos cuantos centímetros de mecha“, motivo por el que ha sido imputado por un presunto delito de tenencia de explosivos.

Las mentiras con las que el diario Público embelleció el retrato del “magnicida” le sirvieron para sostener la siguiente tesis: “Los servicios de inteligencia policiales deberán estar atentos a un nuevo y amenazador perfil: el de los franquistas frustrados, sin filiación ni historial violento, que de pronto están dispuestos a tomar las armas contra la Memoria Histórica“.

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