Investigación

A DON JUAN CARLOS SE LE OYE CARCAJEÁNDOSE EN SEXTANTE

La grabación que faltaba: la del Rey durante una cita íntima en el chalé del CNI

OKDIARIO publica hoy la prueba definitiva que demuestra que el Rey fue espiado y grabado por agentes del CNI –en la época del CESID-, en sus encuentros secretos en el chalé de la calle Sextante de Aravaca (Madrid). La cinta que hoy reproduce este periódico registra una de las citas de Su Majestad con una de sus íntimas amigas, que pertenece a una de las muchas grabaciones de las que fue objeto S.M. entre finales de 1991 y mediados de 1994. No obstante, según fuentes del CNI que conocieron los hechos, lo más probable es que la conversación fuera registrada a lo largo de 1993, fecha en la que fueron instalados los equipos de grabación en el interior del armario del dormitorio principal del inmueble alquilado por el servicio secreto con fondos reservados.

El espionaje a Don Juan Carlos fue realizado por un grupo de agentes del CESID, aparentemente sin el conocimiento de Emilio Alonso Manglano, el entonces director del espionaje español. Los espías registraron las imágenes desde unas cámaras y micrófonos camuflados en el interior de la vivienda, que era regentada por hombres de plena confianza del responsable del CESID. Uno de los espías que participaron en la operación contra su S.M. tuvo una crisis de conciencia y derrotó a sus compañeros. El agente entregó las cintas a la Dirección del Centro. Este segundo caso de espionaje al Rey por medio de equipos de grabación, cuya prueba desvela hoy en exclusiva OKDIARIO, se suma al del Departamento de Escuchas del CESID que espió al Rey en octubre de 1990 mientras hablaba desde su móvil con un amigo y al de los micrófonos instalados en su despacho.

El audio del espionaje

La cinta en poder de este diario, de una duración de poco más de treinta minutos, sólo tiene registrado el audio. Durante ese tiempo Don Juan Carlos conversa con su compañera de manera amistosa y los diálogos delatan que ambos mantienen una relación de mucha confianza. El Rey interrumpe tres veces la conversación para responder unas llamadas telefónicas que recibe desde Londres. El monarca pregunta en español a su interlocutor por una persona que no identifica. S.M. insiste en que le devuelvan la llamada a las 19 horas española, una hora menos en Inglaterra.

Es la parte del encuentro que se escucha con más nitidez. Posiblemente porque el dispositivo telefónico por el que habla el Rey se hallaba más cerca de los equipos de grabación. Los ruidos de fondo dan a entender que S.M. se desplaza unos metros a recoger el celular, al carecer la vivienda de una línea telefónica fija. Tras colgar por teléfono, Don Juan Carlos y su amiga retoman su conversación y comentan varios asuntos particulares como la solicitud de un crédito, la existencia de una denuncia y el contacto con una oficina de Marbella. La acompañante, cuya identidad se desconoce, le comenta al Rey la conveniencia de hablar con un tal “Emilio”. OKDIARIO no ha podido identificar a “Emilio”, pero fuentes del servicio secreto especulan con que podría tratarse del ex presidente, ya fallecido, de un importante banco español.

OKDIARIO sólo reproduce las partes intrascendentes de la conversación para no interferir en la vida privada del monarca. A lo largo de la cinta, S.M. aparece en una situación distendida, incluso, al final del encuentro su acompañante hace un comentario humorístico que provoca que el Rey se desternille de risa.

El único interés que mueve a este diario al difundir la cinta es demostrar que el Rey fue espiado una vez más por los servicios secretos. Que fue una víctima de los excesos del CESID y que fue expuesto a una situación de riesgo innecesaria. Los audios más comprometedores y explícitos, que afectan a la más íntima privacidad del ex jefe del Estado, han sido suprimidos y borrados.

La seguridad del Rey en entredicho

El documento sonoro contradice a quienes durante 25 años vienen negando la realidad de los hechos: primero, el CNI alquiló un chalé para los encuentros amorosos de Su Majestad; segundo, el Rey fue espiado por unos agentes díscolos y no controlados por la dirección del CESID; tercero, la seguridad del jefe del Estado fue sometida a un riesgo innecesario, ya que pudo ser objeto de una acción violenta en lugar de una inocua grabación; cuarto, los servicios secretos dieron, una vez más, muestra de su inoperancia al no garantizar la integridad del monarca; quinto, los espías vulneraron la vida privada de Don Juan Carlos en sus relaciones más íntimas y sexto, los diferentes gobiernos de Felipe González no sólo ocultaron los hechos sino que además mintieron de manera contumaz a los españoles cuando se esforzaron en negar las informaciones periodísticas.

Al mismo tiempo, la grabación reproducida por OKDIARIO sirve para contradecir los argumentos esgrimidos por las sucesivas jefaturas de los servicios secretos que, desde los años noventa, viene manteniendo que la vivienda de Sextante fue una base operativa secreta, ajena a asuntos privados. Y “mucho menos al servicio del Rey”, según la interpretación de los espías de la Carretera de La Coruña. El actual equipo del general Félix Sanz Roldán sigue enrocado en la versión de las “mentiras periodísticas”, adjudicando a Sextante el valor de “un chalé para reuniones de inteligencia de alto nivel”. Con la publicación de hoy de OKDIARIO queda demostrado que Sextante fue desde su inicio un nido de amor destinado a encuentros de baja pasiones.

El general Manglano montó el chalé de Sextante con la apariencia de un piso franco para reuniones operativas pero desde el principio sirvió de punto de encuentro para las visitas secretas de Su Majestad y de otras personalidades.

De las diversas mujeres que acompañaron a Don Juan Carlos, supuestamente, al chalé de Sextante sólo una de ellas, Bárbara Rey, ha tenido la valentía de reconocer los encuentros secretos. Así se lo corroboró al autor de este artículo cuando se entrevistó con la actriz murciana el 10 de enero en el bar Los Segovianos de Alcorcón. La actriz murciana, que se refirió al chalé como un lugar “frío” y “vulgar”, declaró a OKDIARIO que no lo visitó ella sola: “Fue otra gente”, añadió.

Lo más preocupante del caso fue que Manglano, el responsable del CESID y hombre de confianza de S.M., nunca informó a Don Juan Carlos de que su intimidad había sido violada por unos agentes hostiles y que en el mercado negro del espionaje circulaban unas cintas con imágenes del monarca y sus acompañantes. Se daba la circunstancia de que nadie podía garantizar que las grabaciones no hubieran caído en manos de espías extranjeros como ya sucediera con el caso de Roberto Flórez, que fue condenado por pasar documentos a los rusos.

Tras las grabaciones al Rey, Alonso Manglano logró recuperar las cintas pero no la destrucción de todas sus copias. Una de ellas, años después ha llegado hasta la redacción de OKDIARIO.