Las petroleras extranjeras, nuevo objetivo de los ataques en Irak y Libia

Las petroleras extranjeras, nuevo objetivo de los ataques en Irak y Libia
Ataque a una instalación en Basora, Irak (Foto: AFP)

Un cohete ha impactado contra la sede de varias compañías petroleras extranjeras en Basora, la segunda ciudad más grande de Irak situada en las inmediaciones del golfo Pérsico. El objetivo del ataque ha sido el complejo de Burjesia, un área de 10.000 metros cuadrados que alberga los complejos residenciales y de operaciones de diversas petroleras occidentales, como la estadounidense ExxonMobil, la neerlandesa Shell y la italiana ENI.

En un comunicado del Ejército de Irak, se ha confirmado que al menos tres trabajadores locales han resultado heridos y que el proyectil empleado en el ataque ha sido un misil Katyusha de corto alcance – originales de la Unión Soviética – que ha impactado a 100 metros del complejo de edificios de Exxon Mobil y también muy cerca del campo petrolífero de Zubair operado por ENI, según ha recogido Reuters. El Ministerio de Petróleo de Irak ha asegurado que la producción de crudo no se ha visto afectada, pero ha mostrado su preocupación por el “aumento en la frecuencia de tales incidentes […] que involucra a cohetes disparados contra intereses extranjeros”.

Este ataque coincide en el tiempo con la decisión de la petrolera estadounidense de enviar a sus trabajadores de nuevo a Basora, tras la evacuación que se produjo el pasado mes del personal diplomático de la capital iraquí, Bagdad, y del personal de Exxon Mobil del campo petrolífero West Qurna-1, a instancias de una medida de seguridad adoptada por la Casa Blanca. Ahora, la petrolera ha tomado la decisión de retirar, de nuevo, a todos sus trabajadores extranjeros, fletando un avión de emergencia con destino Dubái.

Según ha informado Reuters, citando de nuevo al Ejército iraquí, se ha producido otro ataque contra los intereses estadounidenses con el mismo arma: un misil Katyusha de corto alcance, aunque en este caso, se cree que es de “fabricación local”. El cohete, que habría sido disparado desde el oeste de Mosul, el que fuera uno de los últimos bastiones de Daesh en territorio iraquí, ha impactado cerca de una base militar de Irak en la que se encontraban tropas estadounidenses. El ataque, que no ha dejado heridos, sería el cuarto o el quinto – dependiendo de la fuente, ya que según oficiales habrían sido dos cohetes este miércoles – que se habría lanzado contra soldados del Ejército estadounidense, pues el lunes otros tres misiles Katyusha impactaron contra la base de Taji, situada a 30 kilómetros de Bagdad y operada de forma conjunta por soldados iraquíes y norteamericanos. En dicho campamento, también se encuentran tropas de Nueva Zelanda, entre otros países.

Irak se perfila, así, como el campo de batalla entre Irán y Estados Unidos. A principios de mayo, el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, viajó a la capital iraquí. Durante el encuentro con algunos oficiales, Pompeo advirtió de que disponían de información sobre una amenaza a las tropas estadounidenses desplegadas en el territorio de Irak proveniente de Irán. El funcionario norteamericano aseguró, en ese momento, que no había planes de atacar intereses iraníes desde las posiciones de EEUU en Irak, pero que si sus tropas, sus infraestructuras u otro tipo de intereses – como las compañías petroleras – se convertían en el blanco de los ataques, el Gobierno de Trump adoptaría su “derecho a la autodefensa”.

La responsabilidad de dichos ataques todavía se desconoce. Cabe destacar que los grupos remanentes de Daesh continúan activos en la región del noroeste de Irak, donde han llevado a cabo sucesivas ofensivas contra las fuerzas de seguridad iraquíes en los últimos meses, de acuerdo con Reuters.

El ataque en Libia

La petrolera italiana ENI ha sido el blanco de otro incidente, en este caso en Libia. Un ataque aéreo – todavía se desconoce qué tipo de proyectil se ha utilizado – ha dejado tres heridos y ha dañado un almacén ubicado en Tajoura, al este de la capital libia, Trípoli, de Mellitah Oil & Gas, la compañía petrolera más grande del país africano, con capacidad para producir 600.000 barriles de crudo al día.

Esta empresa está operada de forma conjunta por la Corporación Nacional de Petróleo (NOC, por sus siglas en inglés), radicada en Tripolí y cuyo apoyo al Gobierno de Unidad Nacional de Fayez Sarraj es parcial e inestable, y por la italiana ENI. La elección de este objetivo no es casual: la magnitud operativa de Mellitah Oil & Gas y su red de infraestructuras – con tuberías que recorren miles de kilómetros – le permite configurarse como la principal línea de exportación de petróleo desde Libia a Europa y, del mismo modo, como el principal eslabón de suministro entre los dos continentes vía Italia.

El presidente de la NOC, Mustafa Sanalla, ha alertado de que, con este ataque, “estamos presenciando la destrucción de las instalaciones de la corporación ante nuestros propios ojos”. En esta línea, ha asegurado que las pérdidas materiales han sido “significativas”.

Los esfuerzos de mediación

Las tensiones regionales, en un principio focalizadas en el golfo Pérsico, se están extiendo a otras zonas vecinas ya inestables de por sí. Los ataques contra las compañías petroleras extranjeras tanto en Irak como en Siria se suman a los últimos ataques hutíes contra Arabia Saudí, los cuatro petroleros saboteados en aguas emiratíes el pasado 12 de mayo y los dos petroleros atacados en el golfo de Omán el pasado 13 de junio. La región se está configurando como un caldo de cultivo para el estallido de un conflicto de importantes dimensiones que podría traspasar las fronteras regionales y que afectaría, sin lugar a dudas, a los intereses de las potencias extranjeras y occidentales.

Con el objetivo de rebajar las tensiones y devolver la estabilidad a la región, los esfuerzos de mediación se están intensificando. Los últimos han llegado desde Kuwait: el emir Sabah Al-Ahmed Al-Jaber Al-Sabah ha viajado a Irak este miércoles para reunirse con el presidente iraquí, Barham Salih; el primer ministro, Adel Abdul-Mahdi, y el presidente del Parlamento, Mohammed Al-Halbusi. Sobre la mesa, además de las relaciones bilaterales entre ambos países, también se encuentra el recrudecimiento de las tensiones en la región.

Mientras, Mike Pompeo, en unas declaraciones este martes, ha aseverado que el presidente de EEUU, Donald Trump, “no quiere una guerra con el régimen de Irán”. Sin embargo, las políticas ejercidas desde la Casa Blanca parecen lejos de orientarse a trabajar por una distensión. Así, este martes, el secretario de Defensa de EEUU, Patrick Shanahan, ha anunciado el envío de unos 1.000 militares a Oriente Medio con propósitos “defensivos” para hacer frente a las “amenazas” de Irán contra intereses estadounidenses.

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