Cientos de miles de iraníes se manifiestan en Madrid, Múnich y América al grito de «¡larga vida al sha!»
La diáspora iraní se moviliza en Múnich, Madrid, Toronto y Los Ángeles mientras Trump envía un segundo portaaviones para presionar a Teherán

Cientos de miles de personas han acudido a diferentes manifestaciones en Europa y América al grito de «¡Javid Shah!» («¡larga vida al sha!», en español) este sábado en diferentes ciudades en contra del régimen de los ayatolás en Irán. Fariba Ehsan, destacada exiliada iraní residente en Madrid desde 1995, ha explicado después de la manifestación en Madrid: «El grito más destacado ha sido reivindicar al heredero del sha Reza Pahlavi como líder de la transición». Eshan es la presidenta de la Asociación Iraní Pro Derechos Humanos en España. El propio Pahlavi ha pedido al presidente de Estados Unidos Donald Trump ayudar al pueblo iraní a «enterrar» la República Islámica de los ayatolás mientras crece la presión sobre Teherán. Los iraníes han salido a las calles de Madrid, Múnich, Toronto (Canadá), Los Ángeles (Estados Unidos) o Melbourne (Australia).
Así, cientos de miles de iraníes han salido este sábado a las calles de varias ciudades de Europa, Estados Unidos y Canadá, ondeando la bandera de la monarquía derrocada —verde, blanca y roja con un león y un sol— y coreando «¡Javid Shah!» («¡larga vida al sha!»). La concentración más numerosa se ha producido en Múnich (Alemania), coincidiendo con la 62.ª Conferencia de Seguridad, donde asistió Reza Pahlavi, hijo exiliado del último sha de Irán y figura clave de la oposición.
Las protestas buscan respaldar a los manifestantes dentro de Irán y exigir la caída del régimen islámico, que desde la revolución de 1979 mantiene un control férreo del país. Durante la conferencia, Pahlavi aseguró a los periodistas que es «hora de acabar con la República Islámica» y pidió al presidente estadounidense Donald Trump que apoye al pueblo iraní en su lucha contra el régimen clerical.
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Llamamiento dentro y fuera de Irán
Pahlavi instó a los iraníes dentro y fuera del país a mantener las protestas y a participar desde sus casas y azoteas, coreando consignas a las 20:00 horas del sábado y domingo, en sincronía con las manifestaciones en Alemania y otras ciudades del mundo. Pahlavi desde Múnich: «Al presidente Trump… El pueblo iraní le escuchó decir que la ayuda está en camino y tiene fe en usted. Ayúdelos».

Este llamamiento se produce en un contexto de tensión diplomática. Estados Unidos ha intensificado la presión sobre Teherán, enviando un segundo portaaviones a Oriente Medio y coordinándose con aliados como Israel, con el objetivo de limitar las ventas de petróleo a países como China y aumentar la presión económica sobre el régimen iraní.
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Represión interna y víctimas
Las protestas en Irán, que alcanzaron su punto máximo en enero, fueron reprimidas con violencia por el régimen del ayatolá, el líder supremo Ali Jamenei. Según la Fundación de los Mártires, al menos 3.117 personas murieron durante las movilizaciones, mientras que organizaciones civiles contabilizan hasta 7.008 víctimas, la mayoría manifestantes. Otros grupos de derechos humanos advierten que la cifra real podría ser aún mayor, subrayando la gravedad de la represión estatal. Hay fuentes citadas por diferentes periódicos que apuntan a más de 30.000 muertos.
Apoyo internacional y diplomacia
Mientras tanto, la comunidad internacional sigue de cerca la crisis. Suiza, en calidad de mediador, confirmó que Omán acogerá una nueva ronda de conversaciones en Ginebra la semana siguiente, buscando avanzar en negociaciones con Teherán sobre diversos temas, incluyendo el programa nuclear.
El propio Trump reafirmó su respaldo a un cambio de gobierno en Irán, calificándolo como «lo mejor que podría pasar», y destacó que existen personas capaces de asumir el liderazgo del país, aunque no precisó nombres. En su declaración, subrayó: «Durante 47 años, han estado hablando y hablando. Mientras tanto, hemos perdido muchas vidas».
Movilización de la diáspora iraní
La participación masiva de la diáspora iraní en ciudades de Europa y América refleja el creciente descontento internacional con la República Islámica. Los manifestantes ondean banderas verdes, blancas y rojas con un león y un sol, emblema de la monarquía derrocada, y corean consignas a favor de Reza Pahlavi, quien se ha convertido en el principal portavoz de la oposición y símbolo de unidad para los iraníes fuera del país.
En Múnich, la manifestación se convirtió en un acto político y simbólico de alto impacto, coincidiendo con la Conferencia de Seguridad, que reúne a líderes internacionales y expertos en geopolítica, subrayando así la visibilidad del movimiento de oposición iraní en el escenario global.
Contexto estratégico y militar
Además del componente político y social, la crisis en Irán tiene un marco estratégico internacional. Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en la región con el despliegue de un segundo portaaviones, aumentando la presión sobre Teherán. Este movimiento se interpreta como una señal de respaldo a la oposición interna y de advertencia al régimen de los ayatolás sobre posibles consecuencias en caso de continuar la represión de manifestaciones y violaciones a los derechos humanos.
Reza Pahlavi continúa consolidando su papel como líder opositor en el exilio, articulando apoyo político y logístico para los manifestantes, mientras la comunidad internacional observa los movimientos en Irán con atención. Las protestas, tanto dentro como fuera del país, reflejan la creciente tensión entre la población y el régimen, así como la importancia de la presión diplomática y militar internacional en este conflicto. En este sentido, Afsaneh Shakeri, exiliada iraní, durante una entrevista con OKDIARIO ha destacado la importancia de Palavi: «La llamada del hijo del sah, Reza Pahlavi, ha marcado la diferencia en estas manifestaciones». A su juicio, «por eso, salió tanta gente. Eso sí cogió al Gobierno de Irán por sorpresa. El problema que tuvimos es que nunca llegamos a un acuerdo sobre quién iba a representar a la oposición. Esto es un problema para los países de fuera. Los gobiernos no hablan con los movimientos, negocian con los líderes y los representantes. En ese sentido, el régimen iraní fue muy inteligente. Nunca dejaba que la gente se pusiera de acuerdo sobre tener un líder».
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