GEOPOLÍTICA

¿Está surgiendo un bloque económico-estratégico alternativo al G7?

Se trata de una convergencia de intereses entre potencias que buscan limitar su exposición a sanciones

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¿Está surgiendo un bloque económico-estratégico alternativo al G7?
Meloni (Italia), Macron (Francia), Carney (Canadá), Trump (EEUU), Starmer (Reino Unido), Merz (Alemania). Foto: EFE

La ampliación de los BRICS y el creciente uso de monedas locales en el comercio internacional han reavivado un debate que parecía teórico hace una década: la posibilidad de un bloque económico capaz de reducir la centralidad del G7 y del dólar en el sistema global. No se trata de una alianza formal equiparable a la OTAN o la Unión Europea, sino de una convergencia de intereses entre potencias que buscan limitar su exposición a sanciones y a decisiones unilaterales de Washington.

La ausencia de una moneda común dificultan la construcción de una arquitectura sólida comparable a la occidental

Rusia, sometida a restricciones financieras sin precedentes, ha acelerado su giro hacia Asia. China promueve acuerdos energéticos y comerciales denominados en yuanes, mientras que India mantiene una política exterior pragmática que combina cooperación con Occidente y vínculos estratégicos con Moscú. Países productores de energía en Oriente Medio exploran también mecanismos alternativos de pago, en un movimiento que erosiona gradualmente el monopolio del dólar en determinadas transacciones.

El Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS y otras iniciativas financieras pretenden ofrecer financiación sin las condicionalidades políticas tradicionales. Sin embargo, la cohesión interna sigue siendo limitada. Las asimetrías económicas, las rivalidades regionales y la ausencia de una moneda común dificultan la construcción de una arquitectura sólida comparable a la occidental.

Aun así, el cambio más relevante no es la creación de una superestructura institucional inmediata, sino la progresiva construcción de infraestructuras paralelas: sistemas de pago alternativos, comercio energético bilateral y acuerdos de suministro fuera del circuito financiero dominado por EEUU. Si estas redes se consolidan, podrían reducir la eficacia de futuras sanciones y fragmentar el comercio mundial en esferas parcialmente autónomas.

Más que un reemplazo del G7, lo que parece emerger es un sistema híbrido, donde varios polos económicos compiten y cooperan simultáneamente. La cuestión central es si esa multipolaridad económica derivará en estabilidad o en una competencia más dura por influencia y recursos.

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