Increíble pero cierto: los arqueólogos hallan en Soria una copa romana de la que solo se conocen 5 réplicas en el mundo
El descubrimiento de una copa romana en Soria ha despertado el interés de la comunidad arqueológica por su rareza y su estado de conservación. Se trata de un objeto del que apenas se conocen cinco ejemplares en todo el mundo, lo que la convierte en una pieza extraordinaria dentro del patrimonio histórico vinculado al Muro de Adriano.
La pieza apareció de forma casual en el municipio de Berlanga de Duero y rápidamente fue objeto de análisis por parte de especialistas. Su relevancia no solo radica en su escasez, sino también en la información que aporta sobre los vínculos entre la península ibérica y las fronteras más remotas del Imperio romano.
Qué es esta copa hallada en Soria y por qué es tan excepcional
La llamada Copa de Berlanga pertenece a un reducido grupo de recipientes de bronce conocidos como Hadrian’s Wall Pans o copas del Muro de Adriano. Solo existen cinco piezas similares en el mundo, y esta es una de las mejor conservadas.
Este tipo de objetos destaca por su cuidada elaboración, con decoración esmaltada que rellena pequeñas celdas talladas en el metal. En el caso de la copa encontrada en Soria, presenta un friso con torretas que representa de forma esquemática el propio muro romano.
Además, incluye inscripciones con los nombres de cuatro campamentos situados en el sector oriental del Muro de Adriano: Cilurnum, Onno, Vindobala y Condercum. Este detalle la hace única, ya que es la única de estas copas que menciona enclaves de esa zona concreta.
Los investigadores coinciden en que estas piezas eran objetos de prestigio asociados a la élite militar. Podían entregarse como condecoración tras servir en la frontera británica, o adquirirse como recuerdo de esa experiencia en uno de los límites territoriales más exigentes del imperio romano.
Un vínculo directo entre Hispania y Britania en época romana
El hallazgo también refuerza la evidencia de la presencia de soldados hispanos en el Muro de Adriano. En este caso, los expertos apuntan a que la copa perteneció a un celtíbero que, tras servir en Britania, regresó a su lugar de origen en la actual Soria.
Existen registros arqueológicos que documentan la participación de pueblos hispanos en esa frontera, como la Cohors I Celtiberorum o unidades formadas por astures. Esto confirma la movilidad de las tropas dentro del Imperio y su implicación en zonas estratégicas alejadas de su origen.
El Muro de Adriano, construido entre los años 122 y 128 por orden del emperador Adriano, se extendía a lo largo de 117 kilómetros en el norte de Britania. Su función era marcar el límite del Imperio y contener el avance de pueblos indígenas, como los pictos.
La investigación sobre la Copa de Berlanga ha sido publicada en la revista Britannia. En ella han participado especialistas del Instituto Caetra, el Museo Arqueológico Nacional, el Instituto de Arqueología de Mérida, el Instituto de Historia (IH-CSIC) y la firma 3D Stoa Heritage and Technology.
El estudio no solo analiza la decoración y las inscripciones, sino también la composición del metal y los esmaltes. Gracias a ello, se ha podido confirmar su autenticidad, situar su cronología en el siglo II y determinar que los materiales podrían proceder de minas ubicadas en Gales o Durham.