En Extremadura fue comida de subsistencia en la posguerra: hoy es una receta casi perdida para la historia
La época de la posguerra fue sinónimo de necesidad. En aquel entonces, conseguir algo tan básico como carne, huevos o pan suponía un desafío diario, por lo que el aprovechamiento de lo poco que había y el ingenio con lo que se encontraba marcaron la forma de comer.
En Extremadura se comía un plato muy sencillo que hoy casi nadie recuerda. No era una receta sabrosa ni elaborada, sino el reflejo de una tierra obligada a sobrevivir con lo mínimo.
La receta de la Extremadura de posguerra que hoy ha caído en el olvido
El libro Las recetas del hambre. La comida de los años de posguerra, de David Conde y Lorenzo Mariano, menciona el brobío como una de las recetas del hambre más representativas de la Extremadura de posguerra. Se trata de un plato que nació de la escasez absoluta, pensado más para llenar el estómago que para gustar.
El brobío, también llamado brovío, se preparaba con lo que ofrecía el campo y con restos que, en otras circunstancias, habrían terminado en la basura.
La base era la achicoria silvestre, una hierba amarga que crecía en los alrededores de pueblos y caminos. Tras cocerla y escurrirla bien, se compactaba hasta formar una especie de bola. Su sabor resultaba bastante amargo y, en muchos casos, se utilizaba también como sustituto del café.
Si la economía lo permitía, se añadían patatas y algo de bacalao desmigado. No abundaba, pero bastaba para dar algo de sabor. El aliño era aceite, vinagre, sal, ajos machacados y una cucharada de pimentón que aportaba color y sabor.
Durante los años 40, el brobío se comía como plato único en muchas casas humildes. Aprovechaba plantas que hoy se consideran maleza, pero que entonces resultaban esenciales para salir adelante.
Cómo se cocinaba el brobío en la Extremadura de la posguerra
Para hacer el brobío tal y como se preparaba en la posguerra en Extremadura, bastaba con una receta simple que, a simple vista, dejaba claro que se elaboraba con lo que quedaba sobrante.
Ingredientes:
- Achicoria (Cichorium intybus L).
- Aceite.
- Una cucharada de pimentón.
- Una cucharada de vinagre.
- Sal.
- Cuatro patatas grandes.
- Bacalao desmigado.
- Dos dientes de ajo.
Procedimiento
- Se cuecen las achicorias y, una vez blandas, se escurren bien hasta poder darles forma.
- A continuación, se fríen las patatas como para una tortilla. Cuando están listas, se añade el bacalao desmenuzado y desalado, sólo si se tiene.
- Se incorpora la achicoria al conjunto y se fríe el pimentón con la verdura reunida, con cuidado de que no se queme.
- En un mortero se machacan los ajos, se añade el vinagre y se incorpora la mezcla al guiso.
- Se da una última vuelta para unir bien los ingredientes y queda listo para comer.
Ésa es la receta que recoge el libro. Un plato sencillo que explica cómo se vivía y se comía en la Extremadura de la posguerra.
Cuáles son los beneficios de comer achicoria, un alimento de la posguerra
Consumir achicoria silvestre durante la posguerra aportaba mucho más de lo que parecía. A pesar de su sabor amargo, ofrecía vitaminas y minerales esenciales en una época marcada por la carencia, además de ayudar a mantener una digestión más regular gracias a su alto contenido en fibra.
Asimismo, la tradición popular la consideraba una aliada del hígado y de los riñones. Se utilizaba como depurativo natural, tenía efecto diurético y también se aplicaba de forma externa para tratar pequeñas heridas o problemas de la piel.
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