Transportes admite que 20 minutos después del choque aún creía que el Alvia sólo había dado un «frenazo»
Choque de versiones entre el Gobierno, los pasajeros y la Guardia Civil

El Ministerio de Transportes ha emitido un comunicado en el que aporta nuevos datos sobre la gestión de la tragedia de Adamuz (Córdoba). El departamento de Óscar Puente admite ímplicitamente en esta nota que desconocía el alcance del accidente al menos hasta las 20:03:09 horas, cuando termina su relato de los hechos. A esa hora, aún creía que el accidente del Alvia se debía a un simple «frenazo». La colisión mortal -que deja ya 45 fallecidos- se había producido a las 19:43:44 horas.
El nuevo comunicado de Transportes se inicia a las 19:57:34 horas del domingo. Asegura que Renfe recibe a esa hora una comunicación de Adif por el «desacarrilo» del tren Iryo, informando que «también hay heridos» en el Alvia «que está en vía contigua» pero «no sabe la gravedad». «Lo mismo ha tenido que dar un frenazo», se apunta.
Cabe recordar, sin embargo, que ya a las 19:49:33 horas desde Adif se había contactado con la interventora del Alvia, que había informado de una herida en la cabeza.
«Tengo un golpe en la cabeza también. Tengo sangre en la cabeza», trasladó la mujer al centro de mando de Adif, en Atocha (Madrid). El técnico se interesó por cómo estaba el material.
Aún a las 20:02:45 Renfe seguía creyendo que el siniestro del Alvia se debía a un «frenazo». «Puede haber heridos por eso», se recoge en el relato de Transportes, que apunta además a que por entonces intentaban contactar de nuevo con la interventora.
A las 20:03:09 el Centro de Coordinación Nacional de Seguridad y Emergencias de Renfe «llama al Agente de Guardia Nacional» y «le actualiza la información sobre la incidencia». Ahí termina el nuevo relato de los hechos, sin dar más detalles.
Choque de versiones
Lo que es evidente es que los agentes de la Guardia Civil desplazados a la zona no tenían conocimiento de la existencia del Alvia. Así se desprende del testimonio de los primeros guardias civiles en llegar al lugar de la tragedia, el cabo primero Arturo Carmona y el agente Ángel Ayala.
Estos han explicado que cuando estaban auxiliando al Iryo vieron que se acercaba un grupo de gente por el lado izquierdo, desde una zona oscura, algo que no les «cuadraba», dado que dichas personas llegaban desde «la zona contraria a la que se encontraba» el primer tren localizado. Una vez se dirigieron a ese grupo, los pasajeros les informaron que «venían de un segundo tren», es decir, el Alvia.
Así las cosas, los agentes se acercaron hasta el Alvia y empezaron a rescatar a gente «que había incluso atrapado entre lo que es el vagón y el talud», hasta que se acercó un hombre con un chaleco reflectante y alumbrando con un móvil, que resultó ser «un tercer maquinista», el de «un tren que estaba a unos dos kilómetros y que no estaba implicado en el siniestro», pero que «se había visto paralizado porque la circulación se había parado».
Dicho maquinista «pasó el teléfono» a la Guardia Civil «porque el centro de control de Atocha realmente no sabía lo que estaba pasando, sabía que se había producido un siniestro pero no sabía realmente el alcance» del mismo.
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