Nueva 'Vía Nanclares'

Sánchez ofrecerá al PNV nuevas medidas para facilitar la reinserción y excarcelación de etarras

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El Gobierno de Pedro Sánchez prevé nuevas propuestas para la reinserción de los presos de la banda terrorista ETA, con progresiones de grado al estilo de la 'Vía Nanclares'.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, compartirá con el lehendakari Iñigo Urkullu su plan para avanzar en la "reinserción" y "socialización" de los presos etarras. Un itinerario que pasa, entre otros, por favorecer las progresiones de grado o continuar con la política de acercamiento a cárceles vascas. La reunión entre ambos dirigentes está prevista para las próximas fechas, aunque aún no hay día cerrado.

La política penitenciaria es uno de los aspectos más sensibles en las relaciones entre ambas administraciones, pero hay grandes coincidencias. Ya a los pocos meses de la llegada de Sánchez a La Moncloa, el presidente socialista se comprometió a flexibilizar el tratamiento hacia los presos terroristas. Una política que se materializó con el traslado a penales más próximos y que hoy continúa.

De aquel encuentro surgió un grupo de trabajo para avanzar en la "normalización" de la política penitenciaria, sobre la que ahora se quiere avanzar, en el caso, claro está, de que se forme Gobierno. Sánchez tiene asegurado, salvo sorpresa, el apoyo de los seis diputados nacionalistas.

El delegado del Gobierno en el País Vasco, Jesús Loza, ya avanzó este domingo, en una entrevista en El Correo, la propuesta para proseguir en esa línea. Un plan similar a la ‘vía Nanclares’, que él mismo contribuyó a impulsar y que, consideró, "cumplió un objetivo", que era "dar posibilidad a una serie de presos de ETA de reinsertarse, que es a lo que obliga la Constitución".

"Se abrió un espacio en el que los presos, a través del arrepentimiento y la autocrítica, recorrieron un camino previsto en la legislación penitenciaria", opinó Loza.

A esta vía se acogieron algunos presos de la banda, como Rafael Caride, uno de los autores de la masacre de Hipercor, y que este domingo quedó en libertad tras cumplir 26 años de prisión. Arrepentido por la matanza, Caride fue expulsado de la banda. El ejemplo, según Loza, de que ese camino "establecido en la legislación" fue "extraordinariamente positivo para todos: para las víctimas, para los victimarios que se acogieron a ella y para el conjunto de la sociedad".

"Segunda oportunidad" a los presos

No es la primera vez que Loza expone su idea de la "normalización" en el País Vasco, que pasa por "dar una segunda oportunidad" a los presos etarras.

De hecho, el ahora delegado de Gobierno tiene experiencia en cómo gestionar dicha política a nivel autonómico, ya que fue comisionado para la convivencia y la memoria del País Vasco durante el mandato de Patxi López. Entonces, apostó por la colaboración entre el Gobierno central y el vasco, en un "itinerario compartido de reinserción", lo que ahora se aplica.

En otro momento, meses atrás, Loza se mostró partidario de la "progresión de grado", pero siempre precedida de la "autocrítica" a la actividad de la banda. También apostó por el acercamiento de los presos más sanguinarios porque, dijo, "eso demuestra que no somos como ellos".

El Gobierno de Sánchez avanza así en una política penitenciaria del gusto del Ejecutivo vasco. El lehendakari no ocultó, en su visita hace un año a La Moncloa, que "se debe abordar una nueva política que supere las medidas de excepcionalidad y, como establece la legislación penitenciaria y la propia Constitución, evite el desarraigo social de las personas penadas y facilite su reinserción". Siempre, manifestó, en el respeto a la memoria de las víctimas del terrorismo.

Se trata de una hoja de ruta pactada tiempo atrás. En concreto, en el acuerdo de Gobierno entre PNV y PSE para el Gobierno vasco, en uno de cuyos puntos se apostaba ya por un acercamiento de los presos de ETA para facilitar la "normalización de la convivencia".

La ‘Vía Nanclares’ fue diseñado para favorecer la "reinserción" de los presos etarras en base, entre otros, a medidas de progresión de grado. Para ello se exige el alejamiento del preso del entorno de la banda, la renuncia pública a ETA y a la violencia, la petición de perdón a las víctimas y la reparación, además de la colaboración con la Justicia en el combate contra ETA. En estos casos, los presos se pueden ver favorecidos con permisos para salir durante unas horas o días de prisión o el tercer grado o semilibertad.

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