El PSOE entra en pánico: «Nuestro voto y el de a nuestra izquierda se va a Vox en Aragón»
Los socialistas desesperados ante la incapacidad de remontar sus malas expectativas electorales

En el PSOE han saltado todas las alarmas a pocas horas de la celebración de las elecciones autonómicas en Aragón. El PSOE ha entrado en pánico, porque, según fuentes del partido en la federación aragonesa, «nuestro voto y el que estaba a nuestra izquierda se ha volatilizado… o se ha ido a Vox». La campaña no ha respondido a las expectativas de los dirigentes socialistas y la candidata, Pilar Alegría, no ha logrado, según los estudios que manejan a diario, remontar los malos augurios con los que empezó su andadura electoral.
Aseguran en el PSOE que en el peor de los escenarios que manejan podrían perder hasta 6 escaños con respecto a los 24 obtenidos en los comicios celebrados hace 4 años. Y lo peor es que todavía podrían retroceder algo más de seguir cayendo en picado sus expectativas.
La tendencia que siempre se ha venido dando en la mayoría de sus campañas electorales se ha roto en esta ocasión. Esa pauta de comportamiento electoral que consiste en ir de menos a más y que los consultados resumen en «arrancamos en un nivel de intención de voto y, tras la campaña, salvo sorpresa o desastre, solemos recuperar hasta 3 puntos», no se ha producido en esta ocasión.
Los socialistas se lamentan de que, de ser ciertas las predicciones que manejan, no han sido capaces de retener el voto propio, que en parte se fuga a Vox, en los barrios periféricos de Zaragoza, por ejemplo. Tampoco han logrado captar el voto del electorado que está a su izquierda, pero está desencantado. Ese antiguo voto de Podemos, o de otras opciones, que podrían haber mitigado un probable batacazo de la candidata de Pedro Sánchez, Pilar Alegría, sospechan en el PSOE que también ha fluctuado y se ha movido hacia Vox.
Varios de los socialistas consultados se confiesan «incapaces de revertir el previsible mal resultado que obtendremos el domingo», a pesar de que piensan que, formalmente, «Alegría no ha hecho una mala campaña, incluso ha salido bien librada en los debates electorales», pero admiten que «nos pueden pasar factura algunas políticas del Gobierno de Sánchez o, incluso, el desgaste que está sufriendo la marca PSOE en todo el país, como consecuencia de una crispación desbocada».
De hecho, la campaña de Pilar Alegría ha hecho hincapié en la persona, tratando incluso de ocultar las siglas del partido por el que se presenta, el PSOE. Pero ninguno de los tratamientos de choque aplicados por los gurús de la estrategia y la demoscopia electoral ha surtido efecto, de acuerdo con los datos que manejan los socialistas y que sitúan a su partido al borde del abismo, luchando contra sus propios sondeos.