Elecciones 26-M

Un informe interno del PP señala que el trasvase de voto es un problema de marca y no de líder

Pablo Casado
Pablo Casado.

Génova atribuye los malos resultados de las generales a tres factores: la corrupción, la crisis económica y la gestión del órdago independentista por parte del gobierno de Mariano Rajoy.

Un informe interno elaborado por la dirección del Partido Popular, y coordinado por el secretario general, Teodoro García Egea, concluye que el trasvase de voto a otras formaciones (Ciudadanos y Vox) en las últimas elecciones generales se debe sobre todo, a un problema de ‘marca’ y no de líder.

El partido, concluye el documento, lastra aún la sombra de los grandes escándalos de corrupción -Gürtel, Púnica…- todavía en procedimiento judicial y que los ‘populares’ han asumido como su gran ‘mancha’ para convencer al electorado. Aunque a distancia, se apunta también a la gestión de la cuestión catalana y el órdago independentista durante el gobierno de Mariano Rajoy o la crisis económica como otros motivos del ‘desencanto’ de los antiguos votantes.

Recuperar al votante perdido es posible

En este contexto, el informe -que conocieron este lunes los dirigentes territoriales reunidos en el Comité Ejecutivo- deja en buen lugar a Pablo Casado, fuertemente cuestionado tras el batacazo electoral del pasado 28 de abril. Consciente de la dificultad, Casado ha instado a sus cuadros a realizar desde ya un trabajo de pedagogía para convencer de la imagen y proyecto del nuevo PP. Un trabajo, estima Génova, en el que deberá implicarse toda la estructura de la formación y cuyos efectos se verán en el largo plazo: recuperar, como confían, a buena parte de los electores que apuestan ahora por otros partidos.

La lectura de los últimos comicios es optimista para la dirección. En rueda de prensa tras la reunión con sus barones, el líder del PP lanzó su propósito de "liderar el cambio de ciclo político". "Ha comenzado la remontada y hoy empieza todo", aseveró Casado.

Los ‘populares’ pueden gobernar en la Comunidad de Madrid, Aragón, Murcia, Castilla y León y Navarra, pero no admitirán "cambios de cromos". Es decir, el candidato a la investidura será el de la lista más votada, del PP. Un mensaje lo bastante directo ante las previsibles intenciones del partido de Albert Rivera. El partido exhibe ahora el músculo territorial que le falta a Ciudadanos: puede gobernar también en 23 capitales de provincia, dos más que en 2015. En otras cifras: durante el último mes -desde las generales- han ganado 700.000 votos.

Niega cambio de estrategia

Casado ha valorado con satisfacción los resultados, indicativos, considera, de que es posible relanzar al PP. No obstante, ha negado que hubiese existido un cambio de estrategia, entre las generales y ahora. El partido, asegura, siempre se ha situado en la centralidad. Una visión que discrepa de la de varios barones, como Alberto Núñez Feijóo (Galicia), Alfonso Alonso (País Vasco) o Juanma Moreno (Andalucía), quienes estimaron, a su llegada al Comité, que volver a ese centro ha sido la clave para mejorar resultados.

Casado ha rechazado además atribuir el éxito a proyectos personales o candidatos y ha reivindicado que el partido "ha tocado con una misma partitura" y que él ha sido el "director de orquesta". Las apreciaciones de los dirigentes se produjeron de puertas afuera, porque en el Comité Ejecutivo todos cerraron filas. No hubo peticiones de palabra, lo que aparta las dudas sobre el liderazgo. El presidente del PP, reforzado, seguirá al frente, al menos, durante los próximos cuatro años.

El partido se marca ahora "incrementar el apoyo electoral para liderar España y volver al gobierno cuanto antes", para lo que ve preciso "refundar el centro derecha". "O no ganaremos las elecciones que vengan por delante", avisó Casado. Tiene cuatro años por delante. Un tiempo suficiente -el que le faltó en las pasadas elecciones- refundar su espacio electoral.

Líneas rojas a Vox

Para empezar, el PP tocará poder en varios territorios clave. Las negociaciones, asume Génova, serán complejas, y por ello ha dispuesto ya una comisión capitaneada por el secretario general, Teodoro García Egea, el vicesecretario de Organización, Javier Maroto y la presidenta del PP de Navarra, Ana Beltrán.

Se asume que las conversaciones serán aún más complejas que las que dieron el gobierno andaluz a Juanma Moreno. Con Vox, explican fuentes de la dirección, las líneas rojas serán claras: respeto a la Constitución y ninguna duda sobre la distribución territorial del Estado o la supresión de las autonomías, como plantean los de Abascal. Las negociaciones seguirán el mismo modelo que en Andalucía: el PP esperará a que Vox le presente su propuesta programática y hablarán, punto por punto.

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